Una trama conmovedora con momentos algo incómodos

Aviso: spoilers menores de Harry Potter and the Cursed Child

Leer Harry Potter and the Cursed Child fue algo raro para mí. Desde el anuncio original de la que ha sido mercadeada como “la octava entrega oficial” de la historia, mi reacción fue modesto interés. De tratarse realmente de un nuevo libro, habría perdido la cordura instantáneamente. Pero Cursed Child no es una novela destinada a leerse, sino una obra de teatro que, tristemente, muchos fanáticos se quedarán sin ver debido a las miles de restricciones que implica volar a Londres a ver un show cuyas entradas no son exactamente fáciles de encontrar.

Con lo que nos quedamos la mayoría es con el guión de dicha obra, presentado atractivamente en librerías como un paquete de páginas y carátula, pero que de ninguna forma puede sustituir la experiencia completa de verla en el escenario, o tampoco resguardarse en la satisfactoria densidad de una verdadera novela escrita. Por esto, Cursed Child nunca resultó excesivamente emocionante para mí. Pese a venir de la mente de JK Rowling, al igual que Fantastic Beasts y sus inevitables secuelas, es un poco difícil entregarse por completo a lo que podría terminar siendo un spin-off olvidable.

Es un poco difícil identificar cuáles tropiezos de Cursed Child son válidos y cuáles no  

Es por eso que tomar el guión en mis manos fue algo raro. No había razones para estar demasiado emocionado, mi mente decía. Pero en cuanto comencé a leer, la expectativa de volver con estos personajes que tanto estimo, y con los que he pasado literalmente la mayor parte de mi vida, me venció. Empecé a leer Cursed Child casualmente, estimando que lo terminaría en dos o tres días. En cambio, lo terminé en una sola sentada esa misma noche.

Pero no solo era el hecho de volver a leer algo nuevo sobre estos personajes, sino que para mi sorpresa también disfruté genuinamente del guión. Eso no significa que está libre de problemas, sin embargo. Es un poco difícil identificar cuáles tropiezos de Cursed Child son válidos y cuáles no, porque inevitablemente se pierde demasiado de la experiencia original tan solo leyendo las palabras. Pero tampoco es difícil separar ambas instancias.

Hay ciertas incomodidades, como el ritmo apresurado y la exposición constante en las líneas de los personajes (bajo la ausencia de un narrador) que son definitivamente resultado del formato y las limitaciones de solo leer el guión. Pero también hay otros tropiezos más dependientes de la trama, como el hecho de que sí, a veces se lee como un fan fiction, y en general hay muchos puntos que la historia no termina de desarrollar adecuadamente.

... sí, a veces se lee como un fan fiction

Aun así, Cursed Child tiene sus momentos encantadores, e incluso un par de escenas inmensamente satisfactorias que cierran adecuadamente algunos pequeños hilos sin resolver en la historia original. En retrospectiva, era un poco difícil que no me gustara esta historia en vista de que gran parte de ella gira en torno a viajes en el tiempo, uno de mis recursos de narración favoritos. Los viajes en el tiempo pueden ser una poderosa herramienta al usarse adecuadamente, y Cursed Child en general lo logra. Digo en general porque también se presta para algunas escenas que, como mencioné antes, se leen ligeramente como fan fiction.

Además de viajes en el tiempo, Cursed Child también lidia con una nueva amenaza al mundo mágico; pero ese incluso no es el enfoque. En su núcleo, esta es una historia sobre un padre y su hijo, y los duros desafíos que pueden presentarse en ese tipo de relación. En este caso hablo por supuesto de Harry y Albus, su hijo menor. El verdadero conflicto base de la obra es el que existe entre estos dos personajes.

Cursed Child nunca termina de exponer realmente el centro de su conflicto principal  

Es una historia digna de explorar: nos deja ver que no todo tiene que ser necesariamente fácil luego de conseguir un “final feliz”. Nuevas etapas de la vida vienen con nuevos retos y nuevos problemas, y al menos en el caso de Harry, los conflictos definitivamente se sienten más adultos. Pero no pude evitar pensar que Cursed Child nunca termina de exponer realmente el centro de su conflicto principal, más allá de ofrecer un par de líneas superficiales al respecto.

Aun así, el resto de la obra se mantiene en pie, y funciona adecuadamente como una medicina para aquellos que encontraron el epílogo original un poco cursi. Cursed Child probablemente no está al nivel de cualquiera de las historias anteriores (y hago énfasis: no es exactamente fácil llegar a esta conclusión con tan solo el guión como referencia). Pero entre un par de inconsistencias y más allá de las limitaciones del formato, esta historia tiene un par de escenas obligatorias para todo fanático, y me dejó con una sensación de resolución que, francamente, Deathly Hallows nunca pudo darme.