Es una relación extraña… Bueno, no tan extraña después de todo

La democracia es una buena forma de gobierno, pero no solo para los países, sino también para el internet...

Cuando tenemos países como Noruega donde todo funciona muy bien y ha ganado por 5 años consecutivos el país más democrático del mundo según el Índice de Democracia publicado por The Economist cada año, nos damos cuenta que este sistema donde el pueblo gobierna a través de la elección de un representante tiene sus cosas positivas.

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¿Pero qué pasaría si llevamos esta forma de gobierno al ámbito del internet?

No seríamos los primeros en hacerlo…

La empresa Google en sus principios marcó una filosofía que hasta hoy sigue vigente. Entre ellas, la democracia como una forma de gobierno para la web. Si cuando empezaste a leer este artículo creías que ambos términos no tenían nada que ver… Google está aquí para probarte que sí.

La búsqueda de este servidor, el más utilizado en el mundo, funciona a través de los enlaces de todos los sitios web publicados, determinando cuál tiene contenido relevante y cuál no. ¿Cómo lo logran? Mediante varias técnicas, algoritmos y análisis que consisten en reconocer los votos a favor que tienen algunas páginas por poseer fuentes de información de calidad. Es decir, las páginas con más votos serán las que aparecerán de primeras.

Entonces, gracias al esfuerzo en conjunto de muchas personas al mismo tiempo, cada página web se convierte en otro punto de información, logrando así la red tan amplia y eficiente de Google.

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La estrategia de esta empresa no es la única que toma la democracia y la adapta a la web. El internet, incluyendo las redes sociales, ya están cambiando las estructura clásica de la sociedad… No sería una sorpresa que pronto más países optaran por una democracia digital, donde el internet sustituya por completo las famosas urnas electorales con el voto electrónico. No solo sería más sencillas las elecciones, sino que más personas podrían estar más involucradas.

Estamos aquí, ya casi terminando el año 2016 y nos sentimos cada vez más cercanos a un humanismo digital, donde el internet no solo nos basta para divertirnos, sino necesitamos de él como medio político y viceversa.