¿Hablar con otra gente? Ew, no.

No queremos meterte en un problema con tus papás, pero la frase que siempre te repetían de “no hables con extraños” ya no funciona. And we’re not sorry at all.

Nuestro concepto de confianza ha cambiado un poco en los últimos años. Según los diccionarios, la confianza es algo seguro o esperanza firme que se tiene de alguien. Antes, hablábamos de confiar en otros porque existía una relación profunda y fuerte, y ahora tenemos la necesidad de confiar en extraños más a menudo.

El mundo del internet nos ha hecho más cercanos a otras personas que no conocemos. De repente, sin darnos cuenta, nos encontramos dándole like a una foto en instagram de alguien que no conocemos, utilizando Uber para llegar a nuestro destino junto a alguien desconocido, o compartiendo intimidades con una persona recién conocida en Tinder.

Poco a poco le hemos perdido el miedo a dar ese salto de confianza con otros. La tecnología, en parte, es la culpable, ya que ella es el puente. Sin embargo, para que esta confianza sea efectiva y posible, necesitas ir tachando varias cosas de la lista. Primero, creer fielmente en la idea que se te presenta. Segundo, confiar en la plataforma. Y tercero, decidir si la otra persona merece o no tu confianza.

Sin duda, la tecnología es la que nos permite cambiar e innovar. La confianza podía ser solo entre dos personas directamente. Podíamos confiar en otros mediante instituciones que respetamos, pero ahora es de forma distributiva: Todo el mundo confía en todo el mundo. ¡Pero no nos quejamos de esto! Al contrario, romper este paradigma de los extraños es lo mejor que nos ha pasado. Nos ha simplificado la vida.

Ahora compramos por internet

Tiendas online como Amazon, eBay, o Mercadolibre para latinoamérica, nos han obligado a confiar en extraños. Vemos algo que nos interesa, y evaluamos la posibilidad de comprarlo. Y si el vendedor nos da la suficiente confianza, lo hacemos.

En la vieja escuela, no se nos hubiese ocurrido comprarle algo a un desconocido si no era empleado en una tienda en físico. Sin embargo, a pesar de tomar las precauciones necesarias, aún no hemos llegado al punto donde le compramos a vendedores cuyo usuario sea “Gatita0796”.

Preferimos viajar con desconocidos

Los startups nacen por querer satisfacer una necesidad. Uber logró que las personas prefirieran montarse en el carro de un extraño antes de optar por el transporte público.

Eliges tu viaje, das la información de dónde te encuentras, ves la foto de un conductor desconocido y su carro, y así podrás viajar con esa persona y llegar a tu destino. ¡Hace unos años, tus papás definitivamente no aprobarían esto!

Buscamos parejas por aplicaciones

Ya muy pocas veces le pedimos a un amigo que nos presente a alguien. Ahora confiamos plenamente en plataformas como Tinder, donde nos aseguran que vamos a conseguir pareja. Nos atrevemos, y compartimos nuestra intimidad con la persona que está del otro lado hablando con nosotros, aún cuando no sabemos nada de él o ella realmente.

La parte conflictiva es cuando toca conocerse en persona. Quizá ahí es que esto de los extraños de un poco de miedo. Pero no puedes negarlo: a pesar de ese miedo, sigues utilizando ese tipo de aplicaciones.

Confiamos en el trabajo de un extraño

Sobre todo con los freelancers. No importa si no te conocen personalmente: si tu trabajo es bueno, contratarán tus servicios, y confiarán plenamente en que entregarás a tiempo lo pedido… aún sin saber si eres alguien responsable o comprometido.

Esto nos pone a reflexionar un poco. Si el concepto de confianza ha cambiado, también la forma en cómo ganarla o destruirla. Está dando un giro a nuestras vidas. ¿Y tú? ¿En quién confías?