No se trata de defender la cultura árabe, sino de detectar y revisar la manera en que occidente interpreta visualmente al oriente medio. En el siglo XX, el mundo padeció la guerra. Algo nada nuevo. Otra característica de aquel tiempo es la masificación del cine, radio, y televisión. Tales medios se encargaron de entretener e informar, proyectando imágenes de estereotipos de ciertas culturas “enemigas”.

La participación de los mass media era importante durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, períodos donde la geopolítica se enfrentó directa e indirectamente. Una muestra fue la fabricación de estereotipos e imágenes de connotación negativa en la televisión y el cine. El objetivo de un lado era detener el comunismo, y el del otro contrarrestar la fuerza capitalista.

Esta huella sigue intacta, pero con diferentes nombres. Primero, todos los alemanes eran nazis, después todos los comunistas eran el diablo, y ahora los árabes son terroristas. Desde el inicio de los noventa se ha evidenciado esta última imagen, década de conflicto entre Estados Unidos y el mundo árabe.

Los medios de comunicación evolucionan, pero los contenidos no tanto. ¿Acaso Mcluhan estaba en lo correcto al decir que el medio es el mensaje? Pues la democracia del internet tampoco escapa de la xenofobia y el reduccionismo. Un ejemplo de ello son los memes. Cualquiera puede modificar una imagen a su antojo, difundirla en las redes sociales y, si hay interacción, puede reproducirse instantáneamente en todo el mundo.

Para profundizar en el tema, es necesario definir el meme. Este neologismo proviene de un libro llamado El gen egoísta (1976), del biólogo británico, Richard Dawkins. Allí, se plantea una teoría basada en los rasgos culturales contemporáneos. Propone que los individuos se valen de procesadores informativos: el gen y el cerebro. Ambos responden a la información de la cultura de cada uno, asimilando y replicando datos.

El internet acercó a los humanos. Ya lo habían predicho los creadores del Manifiesto Cluetrain. Con la llegada de la nueva comunicación, la teoría de Dawkins se materializó gracias a las ideas y conceptos plasmados en el mundo virtual.

Recientemente, se ha investigado acerca del tema. Durante el 2007, los autores como Knobel y Lankshear plantearon que los memes no suelen ser replicados de la misma forma, sino todo lo contrario: los procesos interpretativos son variados. Es decir, de una idea original, puede haber varias versiones.

Sin embargo, esto no parece estar en lo correcto cuando un concepto de algo es ocasionado o previamente fabricado. No es casualidad que el humor occidental se burle de los árabes. ¿Quién no ha compartido, visto, o comentado contenidos donde las bombas y el fundamentalismo son aspectos resaltantes? Incluso… ¿Quién no se ha reído?

No se trata de enjuiciar, pero sí de determinar que esas reacciones no son naturales. La historia es útil para analizar el tema, y también para darse cuenta de que los grandes medios de comunicación son tan solo un brazo de la gigante estructura social. Pase lo que pase (dado a los precedentes), responderán a los intereses de aquel enorme cuerpo. Y mientras la esfera global esté interesada en estimular visiones poco profundas a base del miedo, ellos lo harán.

El periodismo a veces se presta para esto. No solo el convencional, sino el digital. Según, el llamado Estado Islámico existe y odia la globalización. Por eso, matan a cualquier “impuro” en discotecas, calles de Europa, o grandes edificios de Estados Unidos. Tristemente, la historia demostrará si esto es cierto o no. Pero la gravedad del hecho es reproducirlo bajo el filtro del terrorismo.

La reciente plataforma para masificar esta interpretación es el internet. Los memes son herramientas de fácil acceso. No se necesita mucho tiempo para que la creatividad florezca. Entonces, si constantemente se proyecta una imagen de algo o alguien, es evidente que ciertos individuos responderán a tal interpretación hasta el punto de pensar igual. Es como darle un juguete a un niño. Si se le dice reiteradamente cómo jugar, obedecerá de menor a mayor grado, ya que eso depende de cada uno. Pero de todas formas, hará caso.

¿Es esto nocivo para la salud de la comunidad internacional? Sí. ¿Internet es un mundo libre? Sí y no. ¿Todos los árabes son terroristas? No. ¿Su cultura es la mejor del mundo? Tampoco. Ninguna lo es. Sincérate, y di si te has reído alguna vez al consumir un meme de este tipo. Ese es apenas el primer paso.