¡Que asco, dude!

El problema que tienen todos los smartphones de la actualidad es el tiempo de duración de la batería, lo que se conoce como “autonomía”. Todos los fabricantes intentan resolver este problema, porque sí, mundialmente es conocido como un problema, ya que no hay nada peor para algunos que quedarse sin poder revisar Twitter, Instagram o hacer un rápido Snapchat.

Tanto así, que hay quienes están dispuestos a pagar una cantidad mayor de dinero por un terminal que les ofrezca un tiempo considerable de batería. Aunque nada como esos celulares antiguos, esos Nokias o Motorolas de hace más de diez años, que duraban hasta dos a tres días con una sola carga. ¿Cuánto estarías dispuesto a gastar por un smartphone así?

Eso aún no llega, sin embargo, se están presentando diferentes avances para que el cargar nuestro teléfono sea cada vez más fácil, sin tener que estar esclavizados a un enchufe en la pared. Una de las más recientes, es la posibilidad de cargar tu smartphone con tan sólo caminar, una buena opción para que los que son sedentarios y les cuesta levantarse de sus sillas o camas, se obliguen a ser más activos.

La necesidad es la madre de la invención

Esto es genial de verdad, es algo admirable la capacidad del ser humano de ingeniar, de buscar superarse y cada vez crear algo mejor, nos hace pensar en algún momento: ¿a dónde iremos a parar? Un grupo de científicos, que tal vez no quería perder el tiempo cargando sus telefonos, o no se podían dar el lujo de quedarse sin batería, ha probado que la orina sirve como potencial fuente de energía.

El Doctor Jonathan Winfield ha conectado un orinal a una célula de combustible biológica para mostrar cómo la orina puede cargar la batería de un teléfono móvil.

Aquí la orina no es un líquido residual, aquí es el combustible de una celda microbiana. Dentro hay bacterias que utilizarán la orina en su beneficio para producir electrones que recuperaremos como energía o como electricidad para cargar el móvil”, explica Winfield. Los investigadores aseguran que 600 mililitros de orina pueden garantizar hasta seis horas de batería en un teléfono móvil.

En 2015 y 2016, el centro de Bioenergía de Bristol instaló sanitarios portátiles en el festival de música de Glastonbury.

Todos los años, aproximadamente 175.000 personas asisten a este evento que dura cinco días. Los científicos invitaron al público a donar su orina para encender las luces de los baños. “Gracias a las celdas de combustible biológicas es posible encender las luces de un baño con la energía que produce la orina. Estos sanitarios podría ser instalados en los campos de refugiados, en los barrios pobres, en asentamientos provisionales, en lugares en los que no hay infraestructuras, en los que no hay red eléctrica”, afirma Loannis Ieropoulos, director del centro.

Reciclando tu orina

Claro, esto está lejos de ser una realidad práctica en nuestras vidas, es decir, nadie va a cargar con más de medio litro de orina al salir de su casa, sólo por miedo a quedarse sin batería, ¿o sí?. Bueno, tengamos la mente abierta, tal vez en un futuro se creen dispositivos especiales y portátiles, que permiten usar una cantidad más pequeña de orina y que sean funcionales, algo así como un power bank, pero en este caso un “Pee-Bank”, que para cargarlo sólo tengas que ir al baño y listo, bastante fácil, por lo menos para los hombres. Lo cual me pone a pensar que esto sería una opción más popular entre el sexo masculino, aunque capaz algunas mujeres se animarían a usarla, les dejo a su imaginación el proceso de recarga de “Pee-Bank” que, por cierto, me parece un nombre genial.