No sigas contando ovejas, no sirve

Nada como una buena noche de sueño; bueno, en realidad existen un millón de cosas mejores que hacer cuando estás despierto, pero dormir es necesario para nuestro cuerpo y es algo que apreciamos cada vez más con el pasar de los años. De niños, nadie quería dormir, contábamos con un tanque extra de energía que nos lo impedía, algunos éramos más hiperactivos que otros, pero básicamente así eran las cosas, aun cuando tus padres te decían “tienes que dormir para crecer,” lo cual no es mentira, ya que la hormona que regula el crecimiento se activa principalmente durante el sueño.

Ya de adultos, ¡cómo cambian las cosas! Más bien rogamos por 5 minutos más y no nos cae mal la hora de la siesta; es más, muchos desearían tenerla y no pueden debido a las obligaciones del día a día, y aunque no lo crean, en algunos países primer mundistas la hora de siesta se considera como una obligación ya que han determinando que así rinden más los trabajadores, y tiene sentido.

En fin, ya establecimos lo importante que es dormir para nuestro organismo. Ahora, hablemos del momento de la noche en el que por fin te vas a dormir, después de un largo día de trabajos y otras actividades, en las que estás considerablemente agotado y necesitas una buena noche de sueño para al día siguiente ser igual de productivo, sociable y encantador. Sin embargo, cuando te acuestas, a pesar de sentir el cuerpo totalmente exhausto, no puedes dormir. ¿Por qué? Se suponía que estabas esperando ese momento, que a penas te recostaras, caerías en un profundo sueño del que nadie te podría sacar hasta la mañana siguiente, el cual permitiría que tus baterías se recargaran al máximo para afrontar todos los retos del día a día. Pero no, 1:00 am, 2:00 am, 3:00 am y tú sigues dando vueltas en la cama tratando de encontrar la mejor posición para dormir, o tal vez pensando en aquel mal momento que pasaste en 2do grado, o lo que fulanito hizo que te molesto y en la manera en la que debiste haberle contestado pero que no lo hiciste.

giphy (7)

¿Te ha pasado verdad?

Por supuesto que sí, nos ha pasado a todos, y la razón de ello es que tu cuerpo está agotado pero tu cerebro continúa activo y la culpa la tiene tu smartphone. Es fácil dar con la razón, repasemos: ¿Qué fue lo último que hiciste antes de ir a la cama? Lo más probable es que hayas pasado unos minutos revisando Instagram, Facebook, Twitter o despidiéndote de varios amigos, de tu pareja o incluso trabajando o estudiando hasta tarde, y esa es, probablemente, la razón de tu insomnio.

Pero, ¿cómo puede ser que algo tan simple como revisar nuestro teléfono por unos minutos pueda robarme el sueño? Bueno, principalmente porque cuando estamos con nuestros smartphones, nos sumergimos tanto en lo que estamos viendo que lo que para nosotros parecieron unos 5 minutos terminaron siendo 20, esto es relativo. El otro motivo es más científico o, mejor dicho, fisiológico, ya que nuestros sentidos nos permiten interactuar con el ambiente, y una vez que nuestro cerebro lo asimila, responde ante ello.

Lo normal es que cuando nuestros ojos entran en contacto con la luz del sol en la mañana, ese tipo de radiación (que se conoce como luz azul) activa nuestro sistema nervioso; lo contrario pasa por las tardes, ya que la radiación que captan nuestros ojos (conocida como luz roja) estimula la liberación de la hormona del sueño, y es conocida como Melatonina.

514408535-56a795ba3df78cf77297617d

La Grandiosa Melatonina

La verdad es que es grandiosa, en condiciones normales regula lo que se conoce como ciclo circadiano (nombre científico para el ciclo del sueño), y es producida por la glándula pineal en nuestro cerebro. En la retina de nuestros ojos contamos con un fotopigmento denominado melanopsina, que afecta directamente al nivel de melatonina teniendo en cuenta la luz que vemos en el exterior. El pico de sensibilidad más alto de melanopsina se produce entre los 460 y 484 nm del espectro visible.

El problema está en que la gran mayoría de las pantallas emiten luz azul, algo que nos puede provocar llegar a perder incluso horas de sueño acumuladas por culpa del uso continuo y sin medida del smartphone en la cama.

Además de este problema relacionado con la melatonina, el uso del smartphone antes de dormir, por los mismos motivos, retrasa la entrada en fase REM, hiperexcita el cerebro y nos hace propensos a estar pendientes de destellos, vibraciones, o sonidos que nos hagan estar pendientes del dispositivo.

No dejes tu smartphone de lado

Los desarrolladores del los terminales han tomado en cuenta esto y han comenzado a incluir en sus software un modo nocturno que no dañará tu visión y no afectará tu ciclo circadiano.

Para aquellos que ya tienen un smartphone que no posee este nuevo modo, no se preocupen, existen distintas apps para la pantalla y que reducen considerablemente la luz azul emitida.

Me decidí a probar la veracidad de esto y encontré las apps más recomendadas:

Para Android: Modo Noche.

Para IOS: No es necesaria una app, esta opción se incorporó en la actualización IOS 9.3 como Night Shift.