Las películas malas definitivamente hacen de este mundo un lugar mejor, contribuyen al consuelo colectivo de la vida tan complicada que vivimos en el siglo XXI, y estoy segura de que es el guilty pleasure de muchos, aunque no lo admitan. Pero yo sí lo admito, las amo.

Sí, son esas en las que los personajes son unos ridículos inmaduros que no tienen idea de qué hacer con sus vidas y comparten este sentimiento con su mejor amigo que también es un ridículo sin rumbo en la vida. Me encantan y siempre es fácil morirse de risa con este tipo de películas, y sé que no soy la única porque ellas tienen ese mágico efecto de hacer reír a cualquiera con la capacidad de mover el cigomático mayor.

Sin embargo, hace poco descubrí que las conocidas “películas malas” han encontrado su lugar especial en el mundo con el nombre de Cine Absurdo, método inteligente para diferenciarse de las películas realmente malas como Suicide Squad. Muy ingenioso, Hollywood.

¿Absurdo? Lo intenté, pero es ilógico suponer que se encontraría una definición razonable para esta palabra y tampoco vale la pena, supongo que ese es el punto. En algún momento de nuestro día, es necesario deshacerse de los hilos que nos unen a la realidad y a la lógica, y por eso estas películas funcionan tan bien.

Es importante destacar que aunque no lleven el género de Cine Absurdo en su descripción, muchas de estas películas han adoptado este tipo de humor para que su historia tenga sentido en su mundo sin sentido. Genius.

Pero antes del Cine Absurdo, existió el Teatro del Absurdo, donde Ionesco fue uno de los protagonistas de este movimiento (conocido por reunir a un grupo de personas extrañas hablando incoherencias sin mencionar a la tal cantante calva). Y por otra parte, volviendo a la actualidad, tenemos las historias sobre una chica que no tiene idea (Clueless), historias de terror que nos matan de risa (Scary Movie) o sobre un intento de espía británico (Austin Powers), que nos hacen sentir mejor con nosotros mismos.

Y para que entiendan mi punto, he aquí algunas películas que hemos tildado de ser malas o ridículamente buenas:

White Chicks de los hermanos Wayans, porque nunca nos cansamos de ver a Terry Crews cantando “A Thousand Miles”.

Zoolander, donde Ben Stiller nos demuestra que aun siendo un modelo sin sesos en el cerebro, puedes luchar contra el terrorismo.

Scary Movie y todas las que le siguen, una interminable parodia de películas en las que no sabemos si reír o llorar.

The Big Lebowski de los hermanos Coen. “You’re Mr. Lebowski, I’m The Dude”

Don’t Mess With the Zohan, porque no podía faltar el hombre que hace que este artículo tenga sentido. Ya sabes quién es, empieza por A y termina por dam Sandler.

Me atrevería a decir que ellos son varios de los personajes que más amamos del Cine Absurdo, aunque es necesario hacer una mención honorífica a Will Ferrell, Woody Allen, Mike Myers, Leslie Nielsen, Jim Carrey, Kevin Hart y a Rob Schneider.

Cada uno de ellos hacen de sus vidas (en la película, claro) una historia de comedia que resulta ser absurdamente buena. Invitan a reflexionar acerca nuestras intenciones en el mundo y por un momento nos convencen de que la vida es realmente una historia de comedia que hay que disfrutar a toda costa. Hasta que salen con un chiste malo.

Así que los invito a disfrutar de las películas malas que nos hacen reír en las situaciones más incómodas y nos ayudan a no tomarnos todo tan en serio, porque, ¿quién necesita más estirados en su vida?