No ha hecho más que sorprendernos

Cuando Donald Trump ganó las elecciones el pasado 8 de noviembre, yo no lo podía creer. Era increíble como esta persona tan llena de arrogancia y odio podía ganarse el voto de la mayoría de los estadounidenses, una mayoría que demostró estar de acuerdo con los ideales racistas y anti democráticos de este famoso empresario. Mi familia y yo quedamos en shock, temimos por todos aquellos inocentes que tendrían que aguantar la excéntricas decisiones que este tipo tomaría en los próximos cuatro años.

Y desde el 20 de enero, Trump no ha hecho más que darnos la razón.

Trump

Todo ha sido un juego de ajedrez para este ser (porque hombre no es), un juego que ha llevado con gran inteligencia e ingenio, porque hay que admitir que si llegó a la presidencia siendo como es, algo habrá hecho bien, en extremo bien. Sería bastante acertado declarar que Donald es un genio del marketing que se ha convertido en un mal ejemplo de una estrella de rock. Pues, ha hecho de su vida un soberbio espectáculo y no iba a dejar que el mundo se lo perdiera.

Desde la década de los 70, ha estampado a casi toda Nueva York con su nombre; desde grandes rascacielos, hoteles y casinos, hasta botellas de vodka, ropa interior y bistecs. Y creo que cuando tu nombre está en un bistec, significa que has alcanzado el éxito. Pero esto tiene un efecto distinto en cada persona, el triunfo es como un Gremlin (un pequeño monstruo si no lo cuidas apropiadamente), por lo que, la mayoría se vuelve loca o, en otros casos, nos dan el beneficio de la duda. No sabemos si Trump es un loco o un genio mediático, pero es el tipo de persona que tiene su oficina forrada de portadas enmarcadas de revista con su cara. Saquen sus conclusiones.

De verdad me asusta que la gente se haya dejado convencer por este tipo, pues, recordemos que es un tipo increíble cuyo nombre ha estado en casi todos los aspectos de sus vidas por los últimos cuarenta años. Aunque creo que por mucho que me cueste admitirlo, es algo que se veía venir. Era como un intuición que ruegas que no se vuelva realidad, pero que pasa y no te sientes orgullosa de haberlo presentido. Era increíble cómo la gente le aplaudía cada vez que su discurso tomaba un giro contra los inmigrantes, y lo peor venía cuando hablaba del f*cking muro. ¡Las personas se paraban a aplaudirle!

El Reverendo Al Sharpton, activista social estadounidense, dijo que Trump era “la representación del sueño americano y, al mismo tiempo, la pesadilla del sueño americano”. Por supuesto, él posee todo lo que una persona ordinaria puede desear, pero, ¿en qué se ha convertido? En un increíble patán misógino y, desde que comenzó su presidencia, no ha hecho más que probarlo.

Sus órdenes ejecutivas han sido polémicas y bastante ridículas, pero aún bajo su perspectiva, mantienen una lógica (absurda) que cumple con su lema “Make America great again”. Please. Negar a las mujeres sus derechos reproductivos y hacer restricciones a ONGs no pueden justificar ninguna buena intención, porque no la hay, pero creo que la persona que mejor explica su proceso de toma de decisiones es nuestro amigo Jimmy Fallon:

Sin duda, la orden que más ha defraudado al mundo es el decreto inmigratorio. Supongo que ya deben estar orgullosos de sí mismos por quitarle el significado que Estados Unidos tenía para el mundo. Tantas personas inocentes obligadas a volver a su tierra (pero no su hogar) después de haber trabajado y ayudado por años, décadas, a construir ese país. Sin embargo, todo está justificado porque quieren (Trump y sus fans) hacer de “América” un gran país de nuevo. ¿A costa de quién? ¿De ellos mismos? No, porque la culpa siempre es de alguien más.

Algo que los defensores de la decencia podemos agradecer, es que Trump no puede resetear la consciencia de todo un país, que logró que este infame decreto fuese suspendido el pasado 3 de febrero temporalmente y en todo el país.

Pero Trump siempre va por más, su más reciente show fue el de tachar a cadenas de noticias como “enemigos del pueblo americano”. Tiene sentido, porque como ciudadano y medio de comunicación, no tienes permitido cuestionar a tu propio presidente (me suena a Venezuela).

Apenas ha pasado un mes desde que asumió la presidencia y creo que el mundo ya se está cayendo a pedazos. Esto es lo que hace a Donald Trump tan increíble: no sólo que sea capaz de sentarse en el asiento más importante del mundo y, al mismo tiempo, tan incapaz de hacerlo con la actitud decente y humilde que el puesto amerita; sino que sólo intenta hacer de Estados Unidos una propiedad más de su pedante imperio.

Sin embargo, me da esperanzas saber que la gente no se está quedando callada. Ya Trump conoce a la enorme multitud que manifestó estar en desacuerdo con él, no sólo en los medios, sino en las calles. Desde la Women’s March del pasado 21 de enero, muchos ciudadanos no han tenido miedo en afirmar que los derechos civiles no van a ser fáciles de desechar, y lo han puesto bastante claro.

La Estatua de la Libertad tiene un poema inscrito en su pedestal, se llama El Nuevo Coloso que dice:

“Madre de los Desterrados. Desde el faro de su mano

Brilla la bienvenida para todo el mundo…”

“Dadme a vuestros rendidos, a vuestros desdichados,

a vuestras hacinadas muchedumbres que anhelan respirar en libertad”

Fue escrito por una poetisa judía de origen sefardí.

Never forget.