“Algún día, estará colgada allí. Hermoso”.

Muy pocas veces se nos presentará la oportunidad de hacer historia, pero he aquí un hombre que decidió que no quiere hacer historia, sino que quiere que su piel forme parte de ella.

Tim Steiner se hizo voluntario para ser, por siempre, el lienzo de un renombrado tatuador llamado Wim Delvoye, conocido por haber usado también a cerdos para sus obras (sí, los cerdos tienen más actitud que muchos).

Lo que llevó a que la espalda de Steiner fuese adquirida en el 2008 por un coleccionista de arte, un alemán que pagó la nada ostentosa suma de 150 mil euros. El trato consistió en que, una vez que Steiner muera, su piel será enmarcada y formará parte de la colección privada de este hombre. Hasta entonces, tendrá que posar sin camisa en galerías al menos tres veces al año. Así es, quedarse sentado sobre un cubo blanco y permanecer erguido por horas, inmóvil.

toearlyretirement.wordpress.com

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¿Un alboroto algo exagerado para un tatuaje?

Para nada. El tatuaje está sorprendentemente elaborado y tomó unas 40 horas de realización. Delvoye se dedicó a pintar con agujas a una Virgen María rezando sobre rosas azules y bajo una calavera mexicana (mejor conocida como Catrina), de donde emanan rayos amarillos y golondrinas; además, posee en la parte inferior a unos niños montando unos peces koi sobre un salpicado de agua y flores de loto.

La pintura se llama “TIM”, y no sería polémico si fueran unas simples plumas hipster.

Sin embargo, Steiner ha tenido experiencia en el área de ser una obra de arte viviente. Hace diez años que Delvoye lo tatuó, y hace diez años que ha formado parte de colecciones de arte en todo el mundo. El trabajo más pesado que ha tenido fue el de posar cinco horas al día, seis días a la semana, durante todo un año en el Mona (Museum of Old and New Art), Tasmania.

“Me han tocado, me han soplado y hasta me han gritado. Todo un circo”, expresa Steiner para la BBC.

En este momento, creo que todos nos estamos preguntando lo mismo: ¿Por qué un hombre sacrificaría su vida por una obra de arte que ni siquiera es de él? La respuesta es simple y complicada a la vez, es porque admira profundamente este arte y quiere hacer de su piel una colaboración al mundo. Es su cuerpo y es su decisión estar sentado por horas mientras las personas lo observan y lo cuestionan.

Además, los extremistas nunca faltan en estas situaciones, y se han tomado la innecesaria molestia de juzgarlo por “apoyar actos de esclavitud y hasta de prostitución”. B*itch, please. Es evidente que es un tema polémico eso de vender tu cuerpo, pero una vez más: es tu cuerpo y puedes hacer de él lo que quieras. Y si lo haces porque consideras que es un aporte al tercer arte, pues bienvenido sea.

Maquiavelo una vez dijo que “el fin justifica los medios”, y creo que se aplica perfectamente a esta situación: Steiner dijo que toda esas experiencias lo han convencido de que esto es lo que debe hacer, estar sentado en cajas blancas (lo que sería los medios) ¿El fin? Tener relevancia artística y formar parte de la historia. Es una ambición comprensible.

¿Quién no quisiera saber como él qué hacer en la vida?

Considero que, aunque ni tú ni yo posaríamos en un museo por horas y durante días, no debemos sentirnos en la libertad de juzgar algo que no entendemos. Este hombre ha vivido todo esto por el simple hecho de que apoya esta subestimada forma de arte contemporáneo y, además, ama la idea de ser una obra de arte viviente. “Puedo engordar, quemarme, lo que sea”, agrega. Porque además será la marca de su vida lo que le dará sentido a la pintura.

Algo que podemos envidiarle a Steiner es que se dedicará a personalizar un concepto controversial y moderno, teniendo la certeza de que significará algo en un futuro.

Conclusión: ¿Qué hará este hombre por el resto de su vida?

Not your problem.