Hace poco, sentada en el cafetín de mi universidad con varios amigos, lancé una pregunta al aire: ¿se acuerdan cuando no existían los celulares?

La mayoría de nosotros tuvimos nuestro primer teléfono hace aproximadamente diez o doce años, así que cuando pregunté eso, casi todos en la mesa me confesaron que no recordaban cómo era su vida antes de los celulares.

Sí, suena un poco extremo no acordarse de una vida sin tecnología, pero al final, los millennials nos caracterizamos por eso; ni hablar de las generaciones futuras, las cuales no conocen otra cosa.

Después de un rato, la conversación fluyó mucho más. Muchos solían llamar a la casa de su amigo para hacer un trabajo grupal, anotaban los números en libretas o se lo memorizaban y utilizaban la computadora para comunicarse.

Y aún cuando tuvimos nuestro primer teléfono, que probablemente fue un Nokia (con la linterna y el juego Snake) o teníamos un amigo con un MotoRazr y lo envidiábamos, nada se compara a como es nuestra vida ahora gracias a los smartphones.

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Riéndonos y contando historias, éstas fueron las cosas que nos habían pasado a todos al menos una vez:

  • Planear una hora en específico con la otra persona para llamarla y que atendiera ella y no sus papás.
  • Queríamos que nuestros papás nos dieran una tarjeta de teléfono con la excusa “por si había alguna emergencia”.
  • Esperar a que tus papás te buscaran, sin poder preguntarles por dónde iban o si les había pasado algo.
  • Aprenderte de memoria los números más importantes y hacer competencia de quién se sabía más números telefónicos.
  • Cuándo te ibas de vacaciones, no sabías qué era de la vida de tus amigos.
  • Utilizar Messenger para hablar con tus amigos y tu crush.
  • Jugar en la computadora los clásicos Pinball o Buscaminas cuando estabas aburrido.
  • Escuchabas música en CD y nunca sabías cuál elegir (y lo peor es que siempre se rayaban).
  • Las películas en VHS eran tu distracción (nada de Netflix).

Y cuando finalmente tuvimos un celular que sólo mandaba mensajes y llamadas…

  • Si accidentalmente tocabas el botón de internet en tu teléfono, tenías que presionar mil veces el botón de cancelar porque era demasiado caro y tus papás te iban a regañar.
  • Cuando salieron los primeros reproductores de música, tenías que cargar siempre con tu teléfono y además tu mp3.
  • Escribir en un teléfono era difícil, tenías que marcar cuatro veces la tecla del número siete para poder llegar a la “S”.
  • No sufríamos con la batería, cargábamos el teléfono cada tres días.

Ahhh, aquellos días que nunca volverán.

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