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Amo la pizza con piña, deal with it - Komienza | Vive tu vida al máximo
Manifiesto de una víctima de los nazis de la pizza

Si están leyendo esto, es por dos razones: o aman esta increíble e innovadora variedad de la pizza tanto como yo, o simplemente son de esos haters que sólo tienen curiosidad de saber lo que una “mortal sin gusto ni respeto” como yo tiene que decir sobre esta guerra sin salvación. Pero en este artículo, me dirigiré a ambos bandos.

La pizza es un plato de origen italiano que nos ha cautivado por generaciones, y que ha sido el alimento de románticos y de universitarios frustrados por décadas. Sin embargo, al tratarse de la famosa pizza hawaiana, surgen muchos sentimientos encontrados y grandes desacuerdos. Están los que la odian y los que la aman. Pero si eres del segundo grupo, déjame decirte que entiendo por lo que has pasado.

Sé lo que se siente cuando estás con tu grupo de amigos, y llega el momento de decidir qué pizza elegir. Tus amigos son clásicos, tradicionales, y no les gusta pintar fuera de la línea establecida; así que la piden con pepperoni, jamón, champiñones, o con vegetales. Está bien, no son malas acompañantes. Mientras tanto, tú eres el único que se atreve a pedir algo distinto: pides una pizza con piña. Good for you.

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Pero seguido a eso, sólo sigue desaprobación y miradas de “¿qué estás haciendo con tu vida?”.

Pues querido lector, lo que yo hago con mi vida es disfrutarla, experimentar los nuevos sabores que la gastronomía moderna nos ofrece; no como esos puristas de la pizza que sólo ven la vida de negro o blanco. No, gente, hay mucho más en la vida que pepperoni y jamón.

Amo la pizza con piña porque es un sabor diferente: es la mezcla de lo dulce de esta fruta con lo salado del queso y la salsa. Y con orgullo la pido cuando estoy con mis amigos en algún restaurante. No me importa lo que me tengan que decir, pues mi única respuesta será la de “Me encanta. So what?”, a lo que tal vez le siga una paloma (pero no exactamente la de la paz).

Lo peor es que existe todo tipo de gente. Están los que le echan ketchup a la pasta, los que saborean el puré de papas con mayonesa y a los que se les ocurre insertar pollo en el sushi. Pero no, el odio está declarado a los que nos gusta la pizza con piña. Nos persiguen como si estuviesen en una cacería de brujas, y ha llegado hasta tal punto, que el presidente de Islandia está considerando prohibirla en su país. Yisus. Yo digo que no. Digo BASTA. Amo la pizza con piña, y es una posición que defenderé hasta el fin de mis días.

Y para los que están sedientos por ganar una pelea que realmente no debería existir…

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Todos tenemos gustos diferentes. Solo que, por alguna razón, desde que un alemán surgió con esta (genial) idea en los años 50, a los conservadores de la pizza les dio un ataque nazi y empezaron a señalar a todos los que compartieran esta nueva fascinación. Nos juzgan y nos humillan, pero es porque están llenos de odio. No entienden. Pero allá ellos, que no conocen algo diferente, que se quedan encerrados en sus cuadradas mentes, y que no saben que la vida es más que pizzas primaveras y vegetarianas.

Si amas la pizza con piña, no lo ocultes. Manifiéstalo con orgullo, porque estamos en un mundo “libre” y sin tabúes. Y no huyas, porque no estás solo. Somos muchos los que entendemos la explosión de sabores que ocurre en tu boca (y en tu cabeza) al probar un pedazo de este brutal plato.

Sé feliz, y deja ser feliz. No actúes como los loosers de los que no disfrutan de la pizza con piña, porque ahí es donde nos diferenciamos.

Dicho esto, me voy a comer una en este momento. Porque cobré, porque puedo y porque quiero.

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