Hay luz después del túnel

Es común decir que la televisión venezolana no sirve, y defenderla implica excesos de patriotismos. Es cierto que la programación imita patrones extranjeros, y además lo hace mal, pero la variedad no es el problema, no… nada de eso, es el discurso y sus formas. Hay canales que son la excepción, y uno de ellos es Conciencia TV.

Es del Estado y se dedica a promover una ciencia no academicista que incluye “valores ancestrales” y “saberes populares” por medio de la tecnología. Tales ideas también han sido compartidas bajo la modalidad propagandística en otros medios de la hegemonía política venezolana. Es cierto, pero al menos se pensó en emitir programas de calidad no sólo estética, sino educativa también sin dejar de ser aburrido.

Parece una misión imposible, pero antes de responder por qué, es necesario mencionar los inicios y algunos programas del canal. El Presidente de la República “lo lanzó” en la Plaza de los Museos, durante el 2013, y desde ese entonces el Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación se convirtió en la institución promotora del canal, entendido como uno de los que más ha dado espacio a la Producción Nacional.

De hecho, el 80% de los programas lo han sido: Nanouniverso, Venezuela científica, Tecnologías originarias, GPS: la ruta de la investigación, Misterios de la ciencia, entre otros, son los más identificados con la ciencia, por eso la incluye tanto en los títulos. El motor de todos es hacer de ella un instrumento accesible para quienes la desconocen, su lenguaje no es informal pero se aleja de toda complicación, es un contenido digerible. Por ejemplo, en Nanouniverso muestran propuestas basadas en la nanotecnología, un caso es el de un capítulo que recrea la purificación de un río contaminado en Mérida a través de técnicas de esta ciencia, a la que su jovial presentadora se refiere como “el futuro de la humanidad”. Su presencia no es en vano, el programa está dirigido a los jóvenes. El discurso visual incluye colores y tipografías de la demanda mundial sin dejar de un lado su sello venezolano.

Un tema bastante reproducido es el ecológico, tanto Paralelo 10°, Konuko, Bioconcencia, Venezuela en la Antártida, como Paraíso Septentrional, han sido consecuentes con sus mensajes, cada uno desde estrategias diferentes. En el caso de Paralelo 10°, el equipo de producción documenta sus recorridos por los rincones naturales del país. La narración poética se encarga de recrear cada momento de su historia, que promueve el cuidado y conocimiento de la naturaleza. Por otro lado, el público infantil no se queda atrás, el micro animado Oh Mundo se encarga de decirle a los niños que hay elementos del “progreso” en la sociedad que desordenan el curso natural del planeta. El personaje Benito Berenjena protagoniza un noticiero que, por medio de una ligera sátira, recrea acontecimientos reales como el caso de la explotación minera del orinoco.

Una muestra de que la ciencia no es sólo hablar de instrumentos tecnológicos o documentar la vida de animales, es el programa Piedras en el zapato, un espacio dedicado al análisis sociológico y antropológico de la sociedad. El consumismo, la globalización, la historia de un determinado invento, entre otros, son unos de los puntos filtrados bajo la crítica.

Todos estos contenidos están divididos por cuatro bloques: “Todo público”, “Encuentros”, “Ingenium” y “Saberes del Sur”. Cada uno está especializado en temas ligados a la variedad científica ligada con la conciencia. ¿Y qué es ella? La respuesta se halla al ver el canal.

La que sí merece espacio, al menos en este texto, es la de la pregunta del segundo párrafo. ¿Por qué el canal educa sin que sea aburrido? Porque permite a la producción audiovisual venezolana atreverse a crear una televisión que reúna los tres componentes fundamentales aunque olvidados de un medio: informar, educar y entretener. Este último es el más necesario para la modernidad tomando en cuenta su conceptualización mundial. Para hacerlo se requiere de una narración asertiva que incluya elementos estéticos que no escapen de lo globalmente considerado como “entretenido” sin abandonar un filtro crítico que promueva una vida ligada a la armonía social con la naturaleza. El primer paso para lograrlo es emitirla, el segundo es elevarla a la conciencia de las masas con el fin de dejar de ser masas.

Nota: Este artículo no es propaganda. Es solo un ligero desahogo tras el hallazgo de una luz al final del túnel. Si quieres ver el canal puedes sintonizarlo por Directv (109), Supercable (116), Movistar TV (145), Cantv satelital (09) TDA (2.305) y NetUno MAracaibo (44).