Put your sh*t together

 A todos nos pasa que a medida que vamos adquiriendo nuevas responsabilidades, nuestras propias expectativas comienzan a incrementarse también. Cumplir con deadlines y mantenerte a ti y a tu jefe orgullosos es tarea difícil, pues la universidad, más de un trabajo y la necesidad de ser un ser humano, se pelean por tu atención y tu paciencia (y a veces ganan). Entonces, es momento de poner tu vida en orden y empezar a pensar cómo funcionas y cuál es la manera en la que puedes hacerlo mejor.

La verdad es que siempre he sido medio hater de todas esas personas tóxicas que dicen que tienes que ser eficiente, que tienes que ser un emprendedor y que todos somos ciudadanos globales (mis disculpas a los que se ofendan). Pero en algo tienen razón, y es que tienes que activarte para se logren tus metas; todo el mundo las tiene, y sólo trabajando se cumplen. Pero para eso: put your sh*t together.

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El ser humano es una criatura de hábitos, y si quieres sobrevivir a esa tormenta de crisis, trabajo, amores, Doritos de almuerzo y lucha por el sustento (también llamado adulthood), debes aprender a ser una persona eficiente, o como yo lo llamo “ser un tipo serio”, “cero comiquita” (me disculpo again, esta vez por mi intento vergonzoso de ser nigga). Pero para no salirnos del tema, te presentaremos 5 cosas que tienes que aprender a hacer para que tu consciencia laboral y personal esté limpia.

No te engañes nunca

En este punto de tu vida ya debes saber en qué momento funcionas mejor. En la mañana, en la tarde o en la noche son tus opciones, yo funciono mejor en las noches. Pero por eso, no vas a dejar todas actividades para ese momento y procrastinar el resto del día.

Aprende a distribuir bien tus actividades. En los momentos en los que sabes que no estás en la cima de la creatividad, haz tareas mecánicas como leer un material para clases, preparar tu almuerzo del día siguiente, o prácticamente hacer tareas sin gran necesidad de ingenio. Y para tu momento estrella del día (las noches para mí), reserva las tareas que requieren de mayor imaginación o de un esfuerzo adicional.

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Así no desperdicias el tiempo engañándote, diciéndote que podrás hacerlo todo en la mañana o en la noche, y evitas comprar shampoos contra la caída de cabello.

Planea todo

Sí, todo. Desde horarios de clases o trabajo, hasta posible búsquedas por el néctar divino (birras), que en mi caso son casi todos los viernes, por lo que trato de no cargarme mucho esos días.

Pero es eso, básate en lo que sabes de ti mismo y de tus costumbres. No intentes imitar los calendarios de los demás, cada día pon las cosas que sabes que vas a cumplir y siempre haz algo para ti. Por ejemplo, todos los días dedico un momento para ver una película, comer un dulce o algo que me guste pero que sólo pueda hacer si cumplo con todo lo demás. Exígete, pero a la vez consiéntete. Don’t be a b*tch to yourself.

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Y si tienes trabajos en una fecha lejana, trata de empezar antes (el tiempo necesario, no exageres) y vas poco a poco. Así no haces todo el día anterior y lo haces tranquilo. Pero esto ya lo sabías. Yo lo sé y tú también, pero no pierdo nada con repetirlo.

Btw, trata de cumplir las cosas que te propones por día, por favor.

Aprende a priorizar

Entre todas tus tareas, aprende a distinguir cuál es más importante que cuál. No vas a dejar de hacer un ensayo que tienes para el día siguiente por leer un libro que es para dentro de dos semanas. Incluso puedes hacer listas para saber qué hacer primero o qué hacer en tu momento estrella todos los días.

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No sólo aplica para tareas, sino también para personas y ocasiones. Si tienes una rumba en casa de una amiguita pero tu mejor amigo tiene girlfriend drama, elige a tu mejor amigo. Si tienes mucho que estudiar y te invitan a ir por cervezas, elige a las cervezas. Siempre elige a las cervezas. First things first.

No te preocupes, ocúpate

Probablemente siempre lo escuchas de tu mamá, pero una vez más, mom’s right. En lugar de pensar en todas las cosas que tienes que hacer, tómate un tiempo para imaginarte haciendo todo eso, algo primero y algo después, incluyendo lo que hace falta para lograrlo. Y muy importante: hazlo. Nunca intentes hacer más de lo que puedes manejar.

Créeme que siempre vale más la pena poner un poquito de tu parte que andar estresado viendo una serie en Netflix porque no enviaste ese artículo que tu jefe necesitaba (been there). Nada mejor que hacer nada y tener la seguridad de que ya cumpliste con todo.

Descansa, el mundo no se va a caer

Todas las semanas dedica un día para no hacer absolutamente nada relacionado con el trabajo. Podrás recargarte de energía e ir por todo al día siguiente. Los domingos, los sábados, el día que quieras, pero que hayas cumplido la mayor parte de lo que te habías propuesto para entonces.

Sin correos, sin compañeros de trabajo y cero ansiedad, es necesario para tu paz mental y para la de los demás. Y, tranquilo, que el mundo no se va a caer si lo pones en silencio por un día.

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Esto es lo básico para que puedas ser consciente de tus necesidades y de lo que tienes que hacer para cumplirlas. Prácticamente esto es lo que hace una persona adulta, y sé lo que piensas… Ew. Pero no puedes huir de eso (créeme, lo he intentado), así que haz todo lo que te propusimos con estilo y seguridad, y te irá bien.

Puedes compartir este artículo con el vago de tu clase/trabajo para que entienda que hay más en la vida que jugar videojuegos y dejar en visto a todo el mundo.