La definición de adulthood es… - Komienza | Vive tu vida al máximo
“Run, Forrest, run”

Crecer es un proceso que nos trae momentos divertidos, vergonzosos, felices, dolorosos, locos y, sobre todo, nostálgicos; pero sigue siendo nuestra vida y por eso amamos toda esa merengada de circunstancias que poco a poco nos hacen crecer, proceso que realmente no termina nunca.

Pero la adultez es una etapa que nos llega de golpe y sin darnos antes un breve tutorial. Un instante somos niños que duermen siestas y comen excesos de cereales a escondidas de nuestras mamás, y al otro nos sentimos culpables al sentir sueño en el trabajo y al comer una bolsa de Doritos a escondidas de tu profesor.

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Supongo que a mis veinte años, aún pienso que sería brutal contar con un tutorial que te explique lo que tienes que hacer para lograr tus metas, sin perder amigos y sin sufrir crisis nerviosas en el camino, pero no los hay. Cada persona va aprendiendo a medida que vive y se enfrenta al mundo. Empezamos a crecer cuando nos despedimos de los amigos que residen en nuestros peluches y comenzamos a creer que nuestros papás tienen la razón.

Albert Einstein una vez dijo que “la madurez comienza a manifestarse cuando empezamos a preocuparnos más por los demás que por nosotros mismos”. Pero yo no lo pondría de esa manera. Me parece más acertado decir que la madurez comienza en el momento en el que nos damos cuenta que todo lo que hagamos tiene una consecuencia tanto en nosotros como en los demás. Nos equivocamos, traicionamos y mentimos, pero hacemos de todo para aprender lo que está mal y que hay mejores formas de ganar. Empezamos a definir un carácter que tal vez nos acompañe el resto de nuestras vidas.

Solemos extrañar la ingenuidad de la niñez, donde jugamos, aprendemos a leer, nos memorizamos las tablas de multiplicar y tenemos la esperanza de que cuando seamos adultos, lo sepamos todo. Pero cuando crecemos nos damos cuenta de que aún nos queda el mundo por aprender, y que no tenemos idea de como nada funciona, ni los bancos, ni los impuestos, ni ahorrar y, mucho menos, las relaciones. Los veinte bien pueden ser representados por un bebé al que le piden que trabaje, que haga ejercicio, que se gradúe y que responda todos los correos, todo mientras se c*ga encima.

Nada es fácil. En el proceso del adulting, nos encontramos con obstáculos que toman forma de trabajos imposibles, de documentos sin sentido y de personas sin virtuosas intenciones con mal aliento. Sin embargo, después de un tiempo, agradecemos haber pasado por todo tipo de situaciones, porque nos permiten conocer cómo es el mundo realmente y, si eres inteligente, sabrás enfrentarlas y evolucionar en el transcurso.

Pero de eso se trata, de asumir retos y de conocernos a nosotros mismos: nuestros sueños, nuestras pesadillas y, luego, aprender a lidiar con el entorno que nos tocó. Algunos lo logran y otros encuentran nuevas formas de hacer las cosas.

Así que, como todas las etapas de la vida, la adulthood es una fase que tiene un inicio pero no un final. La infancia se encarga de definir quién quieres ser, mientras que la adultez tiene el propósito de trabajar para llegar a ser esa persona que soñaste de niño. ¿Quieres ser director de cine? Entonces de grande tendrás que ver películas, entrar a una escuela de cine y grabar todos los cortometrajes que puedas (y además buscar financiamiento). Pero es eso, trabajar, rumbear y vivir hasta que el niño dentro de ti se sienta orgulloso.

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Entonces puedo concluir estableciendo que mi definición de adulthood se basa en asumir la responsabilidad que implica esa vida que quieres, esforzarte lo necesario para convertirte en chef, en editor, en director de cine, en la persona más inteligente, valiosa o noble que puedas. Porque la verdad es que todo, absolutamente todo, se puede.

Menos madrugar un domingo, eso no se puede.