Ratones con mayor fuerza de voluntad resisten la tentación a la cocaína - Komienza | Vive tu vida al máximo
Podrían ayudar a algunos en su lucha contra el vicio

Una de las películas que más exalta el consumo de drogas es la mundialmente famosa The Wolf of Wallstreet. En ella, vemos una de las mejores actuaciones de Leonardo DiCaprio, la cual, aunque no fue suficiente para que se ganara la estatuilla del Óscar, quedará en la memoria de muchos, o por lo menos en la mía.

La razón por la que esta película me impresionó tanto es en sí el hecho de que está basada en la vida real y cuenta las memorias de Jordan Belfort, un corredor de bolsa que pasa de ser un limpio a un millonario exitoso por medio del engaño, la estafa y su adicción a las drogas, las cuales, según dice él, lo ayudaban a empezar su día y ser más productivo.

Cocaína para marcar el teléfono más rápido

Benzoilmetilecgonina, cocaína, coca, zarpa, blanca, farla, farlopa, polvo, escama, frula, milonga, pusa, perico, yeyo, colombiana; tiene muchos nombres, pero generalmente un sólo uso: la recreación. Esta droga se extrae de la planta de la coca, y la gente que vive cerca de donde se cultiva mastica sus hojas para tratar el mal de la altura. Esto debido a que contiene 14 alcaloides naturales dentro de los cuales cabe distinguir la globulina, un cardiotónico que regula la carencia de oxígeno en el ambiente, mejorando así la circulación sanguínea, pero el más importante en sí es la cocaína, el cual le confiere propiedades analgesicas y anestésicas.

La forma refinada de la cocaína como polvo blanco se ha estado utilizando desde hace muchísimos años para mantener a las personas activas y eufóricas. Es un estimulante que funciona mediante la modulación de la dopamina, un neurotransmisor que se encuentra en ciertas zonas y neuronas del cerebro. Es por ello que muchas personas en los Estados Unidos que necesitan un impulso extra de energía para realizar su trabajo o estudiar, se refugian en esta sustancia.

El extra de energía cuesta caro

Este es el problema de las drogas, afectan tanto el organismo que la manera en que el consumidor ve la vida, cambia. Por ello, llega un punto en que se vuelve un adicto y siente que no puede vivir sin ella.

Para aquellos que hayan decidido dejar de consumir, esta droga no los dejará ir fácilmente. Estas personas sufrirán de lo que se conoce como Síndrome de Abstinencia, el cual consta de tres fases:

  • Crash: Intensa depresión, agitación, ansiedad, sueño, hiperfagia y el sueño agitado durante tres o cuatro noches.
  • Abstinencia: Anergia, anhedonia, intensa necesidad de consumir droga, mejora entre las 16 y las 18 semanas.
  • Extinción: En su forma aguda (de repente, por dejar la droga de forma brusca) se presentan convulsiones, arritmia cardíaca, temblores, irritabilidad, alucinaciones, palpitaciones, hipertensión, sudoración e hiperreflexia.

Además de esto, la cocaína aumenta el riesgo de sufrir trombosis, derrame cerebral e infarto de miocardio, acelera la arterioesclerosis y provoca paranoia transitoria en la mayoría de los adictos. La aspiración nasal de la cocaína (esnifar) cuando se hace muy frecuente, puede producir congestión nasal, ulceración de la membrana mucosa, e incluso perforación del tabique nasal.

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¡Sí, sí se puede!

Científicos de la Universidad de Columbia Británica (UBC) en Canadá han diseñado genéticamente un ratón que no se convierte en adicto a la cocaína, lo que revela evidencia de que el consumo habitual de drogas es más una cuestión de genética y bioquímica que sólo una mala decisión.

La razón de esto es que el roedor tenía niveles más altos de una proteína llamada cadherina, la cual ayuda a fortalecer las sinapsis entre las neuronas. Los estudios demuestran que el aprendizaje en general, incluyendo el aprendizaje sobre el placer inducido por una droga estimulante, requiere un fortalecimiento de ciertas sinapsis. Por lo que Shernaz Bamji, profesora del Departamento de Ciencias Celulares y Fisiológicas de esta universidad, pensó que la cadherina extra en el circuito de recompensas haría que sus ratones fueran más propensos a la adicción a la cocaína. Pero para su sorpresa, descubrió todo lo contrario.

Se les inyectó cocaína a dos grupos de ratones (uno con extra de cadherina y otros en condiciones normales) y se encerraron por un tiempo en un espacio aislado, luego se liberaron y se les permitía pasar tiempo en una serie de compartimientos de su preferencia. Como era de esperarse, los ratones normales pasaban su tiempo alimentando su vicio en el compartimiento con cocaína, mientras que los ratones repotenciados con cadherina sólo pasaban la mitad del tiempo en ellos, demostrando que no habían formado recuerdos fuertes del fármaco.

Después del análisis del tejido cerebral de los ratones genéticamente modificados, se encontró que la cadherina extra impide que un tipo de receptor neuroquímico migre desde el interior de la célula hasta la membrana sináptica. Sin ese receptor en su lugar, es difícil que una neurona reciba una señal de las neuronas adyacentes, de forma que las sinapsis no se fortalecen y la memoria placentera no se forma.

Ayuda en la lucha

Para muchos adictos que entendieron, por la razón que sea (generalmente porque tocaron fondo), que no podían seguir consumiendo esta droga, esto podría ser una buena noticia, ya que se podría encuentrar algún día una manera de sacar del camino de la destrucción a aquellas personas que por alguna razón comenzaron a transitarlo.

Las drogas han demostrado ser más dañinas para el organismo que cualquier cosa, y el momento de placer que ofrecen, simplemente no lo vale.