Acéptalo, ser impuntual es malo - Komienza | Vive tu vida al máximo
Debí haber entregado este artículo hace dos días.

Todos hemos llegado tarde a alguna parte en algún momento. Sin embargo, a ciertas personas les ocurre con una frecuencia mucho más preocupante que el resto. Si te sientes identificado, sabes que es momento de decir “basta”.

La impuntualidad es un defecto que puede traer muchas consecuencias, y además te perjudica en casi todos los aspectos de tu vida porque, ¿quién quiere un amigo que llega una hora tarde al cine o a alguna cena? No todo el mundo.

Debo admitir que soy una de esas personas que suelen vivir apuradas, pues siempre voy retrasada a un lugar. Y es horrible. Casi todos los que padecen esta pequeña imperfección suelen excusarse con comentarios como “los impuntuales son más creativos” o algo por el estilo. Pero una vez me dijeron: “No, eres una grosera que no considera el tiempo de los demás”. Y fue muy desagradable, pero era necesario que alguien me lo dijera. Es algo en lo que estoy trabajando, tbh.

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A nadie le gusta pasar vergüenza, y la verdad es que si quieres triunfar en la vida, tienes que cumplir el mínimo requisito de ser puntual. Porque si de algo NO se caracterizan los impuntuales es de causar una buena impresión, algo que nunca se debe menospreciar.

Primero, tenemos que conocer la causa de este mal.

El origen

No esperen que les dé una explicación científica o muy especializada porque la causa de la impuntualidad no tiene nada de complicado. Resulta que tenemos una percepción errada del tiempo que necesitamos para cumplir cada una de nuestras tareas. Solemos subestimarlo y, como consecuencia, dejas de comer o de peinarte para poder llegar al parcial de Historia a tiempo.

“Falacia de la Planeación” es el nombre que le asignaron a nuestro defecto, término utilizado por primera vez en 1979 por Daniel Kahneman y Amos Tversky. Estos dos psicólogos estadounidenses establecieron que las personas que suelen llegar tarde con frecuencia, son aquellos que piensan que una actividad les tomará mucho menos tiempo del que verdaderamente les lleva. Es algo muy común, pero no significa que sea correcto.

De hecho, las personas suelen subestimar ese tiempo hasta un 40%, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Waterloo. Lo que implica que tienen la percepción de que pueden hacer un trabajo en casi la mitad del tiempo.

La cura

Así que, si quieres dejar de recibir esas miradas feas al entrar de último al salón de clases, lo que tienes que hacer es tan simple como el origen de tu defecto.

Primero, planifícate. Sabías que se iba a mencionar en algún momento, pero es muy importante que lo hagas, y no necesito convencerte. Después, tienes que estar consciente del tiempo que tardas haciendo cualquier actividad, basándote en la cantidad de tiempo que te ha tomado hacerla en las veces anteriores (las alarmas son buenas amigas en estos casos). Por ejemplo, yo sé que me tardo casi dos horas haciendo un artículo (incluyendo las inevitables distracciones) y que puedo durar hasta una hora arreglándome para salir a alguna parte. Así que, si quiero ir al cine y tengo que escribir antes, tengo que sentarme en la computadora al menos tres horas antes de salir.

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Ahora, si eres un impuntual bastante frecuente, trata de imaginar lo bien que te sentirías si llegaras antes que los demás y, además, sin correr. Créeme, es una sensación muy placentera, y así te evitas regaños de cualquier persona con reloj.

Y otra cosa, evita ser la manifestación de la palabra “multitasking”. Es un término cruel que la gente que no se sabe planificar suele emplear. Ninguna de las cinco actividades que estás realizando te saldrá bien, perderás tiempo y, además, la cordura.


El secreto es: Planea and repeat.