Gratitud: Un disco ideal para cualquier ritual cotidiano - Komienza | Vive tu vida al máximo
Gracias a ustedes, banda

Gratitud (2015) es un disco que puede musicalizar la vida de alguien como si se tratara de un ritual. Este material de la banda argentina Los Espíritus es ideal para acompañar cualquier travesía diaria como cepillarse los dientes, trabajar o estar en una sesión de sexo salvaje. Eso ya depende de cada quien, en definitiva es un álbum versátil y transportador, sin necesidad de muchas letras. Su portada es llamativa gracias a los colores que parecen avivar la espiritualidad ancestral. Todo un agradecimiento por la herencia cultural que caracteriza a una extensa región como Latinoamérica, también notada por su espontaneidad; algo que el grupo de rock llevó a la práctica en el proceso de grabación. Sus integrantes prefieren lo orgánico a lo mecánico, y una prueba de esto fue el proceso de producción de este trabajo discográfico que es el segundo. Reunieron sus propios equipos: micrófonos, parales, tipos de cables, y otros indispensables para grabar. Eso sí: la buena dosis de creatividad no pudo faltar.

Los_Espirítus

Todo comienza con La Crecida, un tema que cuenta con tonalidades pasivas y tristes. “Y mi corazón espera que mañana ya no llueva y yo te vuelva a ver (…)”, como dice una de las frases del coro. Se trata de una inundación ocurrida en el país sudamericano. Con tan solo escuchar la música se puede apreciar un sonido que paradójicamente invoca la lluvia.

Perro viejo se encarga de levantar el ánimo gracias al acelerado ritmo de la batería influenciada por el rock and roll. Las tres guitarras, una acústica rítmica y dos eléctricas que intercambian melodías, suenan a desesperación mientras el protagonista narra en primera persona la espera del vagón en la estación. Esta canción es el cuento de un personaje que ve todo a su alrededor y lo convierte en un poema musical.

El tercer viaje es recorrido gracias a Mares, un vehículo que traslada a un sinfín de sensaciones, producto de una corta frase: “A mi modo de ver las cosas todos seríamos mejor, mejor… Si miráramos en los ojos de sus mares”. Este tipo de situaciones líricas ya se pueden apreciar en el primer álbum homónimo de Los Espíritus, la diferencia es evidente en la música por ser ecléctica.

Alto Valle es para detenerse a pensar por su lentitud, es tan concisa que quienes la escuchan se sienten como si despertaran de un sueño intranquilo como Gregorio Samsa en La Metamorfosis, de Franz Kafka.

La siguiente es la merecedora del título del álbum, Gratitud. Es salvaje instrumentalmente y goza de “una luz”, elemento que forma parte de la escasa frase cantada por Maxi Prietto, mientras toca una guitarra cuyo efecto wah-wah recuerda al buen rock de los sesenta.

Negro chico es sin duda una de las más llamativas. Su contenido no se parece a lo que se viene escuchando en las tres primeras. Extractos de letra como “Si la calle no me mata a la noche me voy a curtir” nos dice que se trata de un tema callejero. Es un blues contemporáneo y universal, apto para el entendimiento en cualquier lugar del mundo, ya que habla de un problema global: La indigencia. Tiene miedo, y nadie lo vino a buscar. “Se traga el llanto el negro chico porque es de puto ponerse a llorar”.

Vamos a la luna es experimental. Es la mezcla perfecta de Latinoamérica con el resto el mundo. En la mitad se escucha la voz de una mujer que dice: “El amor puede llegar si nuestros corazones se encuentran en paz, el amor puede llegar si nuestros corazones se encuentran en paz. ¿Cuándo? El día de hoy en cualquier instante la luna llena es un buen momento (…)”. Suena romántica, heterogénea. Definitivamente eleva hacia la luna.

Pelea Callejera es una versión de la también banda argentina 2 minutos. La original es un fuerte punk rock, aunque Los Espíritus la hicieron suya a lo Pappo’s blues. Solo los fanáticos pueden saber que se trata de un cover, ya que la primera es acelerada y difícil de comprender, la mística banda le dio un giro diferente sin perder la esencia punk rockera.

Las Cortinas es un tema corto y oscuro, oda a la soledad que se debe a una enigmática pérdida. El bar es cerrado, y solo queda la sombra del testigo. Se trata del mismo protagonista que canta sus penas al ritmo de un ensamble cuidadosamente triste.

El Palacio es mística por sus figuras literarias. Parece continuar la historia anterior, esta vez el personaje encuentra un lugar que se aleja de la oscuridad. Es allí donde los muertos van y las risas son bienvenidas. La música es una fiesta de instrumentos que evocan la vida hasta el punto de vivir la muerte de un modo poco habitual.

Escucha el disco completo.

Gracias, Espíritus. Gracias, YouTube.