Eres lo que comes.

Es un dicho muy famoso que usan algunos instructores fitness que tratan de meterse en la mente de todos los gorditos que están tratando desesperadamente de perder esos kilos de más, pero que están claros que son muy débiles para dejar de pasar un delicioso brownie con helado.

13669_somos-lo-que-comemos

Bueno, no estoy aquí para juzgar a nadie por su peso. Eso sería absurdo, ya que no te define como persona. Pero aunque no lo creas, lo que comes puede afectar tu manera de pensar más de lo que crees. Todos sabemos que es más fácil y placentero comer una buena hamburguesa con doble tocineta, papas y un buen vaso de Coca-Cola, y después de eso comerse ese brownie del que ya te hablé. Admito que se me hizo agua la boca mientras redactaba este artículo, y eso es prueba del lugar especial que tiene esa comida en nuestro corazón. Pero, ¿cambiaría tu percepción si te dijera que eso que tanto amas y que disfrutas comer está afectando tu inteligencia? Probablemente no, y lo seguirás haciendo. Pero es verdad.

Según un estudio reciente, llevado a cabo por la Universidad Estatal de Oregón, las dietas con alto contenido de grasa o azúcar provoca cambios en determinadas bacterias intestinales relacionadas con una pérdida valiosa de la “flexibilidad cognitiva.” En pocas palabras, comer mucho de estos alimentos te vuelve torpe.

Según el experimento, le dieron de comer dos tipos de dieta (una balanceada y otra a base de grasa y azúcar) a ratones del laboratorio. Estos fueron sometidos posteriormente a varias pruebas, y los resultados arrojaron que la alteración del microbioma parece ser el nexo común de esta deficiencia en la función cognitiva. Con sólo 4 semanas sometidos a dietas altas en grasa o azúcar, los ratones empezaron a perder eficacia en las pruebas en comparación a sus otros compañeros que comían mejor.

Un serio problema en Venezuela

Imagínense: con esta nueva información, es muy probable que muchas personas en Venezuela estén sufriendo de esto (lo cual explicaría muchas cosas), y no tanto por comer mucho, sino por el hecho de no tener una alimentación balanceada. Porque no crean, comer mucho dulce se ha vuelto muy difícil, ya que cualquier chuchería te puede costar bastante. Por ejemplo, el otro día vi un chocolate que me gustaba mucho de pequeño, el Prestigio, que estaba lleno de coco. El problema es que nunca fue muy grande que digamos, pero era sabroso. Bueno, si lo ven, pregunten cuánto cuesta y se sorprenderán.

Para nadie es un secreto que una buena alimentación tiene muchos beneficios en tu desempeño. Nadie está diciendo que debes dejar de comer tus hamburguesas o empanadas, y menos en Venezuela, donde elegir es un lujo. Pero ten presente que es importante prestarle atención a los nutrientes que le metes a tu organismo.