Hay películas que exageraron eso de animales asesinos - Komienza | Vive tu vida al máximo
Monólogo de una animal lover

Menos mal que ya pasaron de moda, aunque a veces las transmiten en algunos canales de televisión. Mi hermanita casi ve una de esas películas de animales asesinos; por suerte, pude evitar que no viera aquellas imágenes exageradas y feas. Me preguntó por qué cambié de canal; no le respondí porque no entendería. No es mentira que hemos contribuído con la extinción de algunas especies de animales. Me molesta que, en vez de defenderlas, Hollywood haya hecho todo lo contrario durante el siglo XX. Y más todavía, que haya público para ese tipo de cine, porque si lo transmiten es por algo.

Cuando eran jóvenes, mis padres veían estas películas gustosamente. No tenía un hermano que fuera como yo para evitar aquel evento desafortunado. Cuando anunciaban una salida al cine, ya sabía qué clase de película íbamos a “disfrutar”. Al principio saltaba de alegría pero me di cuenta que era más de lo mismo: un animal atacando a los humanos sin ninguna razón. Los despedazaban, mejor dicho. Antes reprochaba cuando me obligaban a ver tales escenas, pero creo que gracias a eso soy una animal lover. Traumada, pero lo soy.

No voy a negar que al principio sentía un poco de placer al ver cómo se devoraban a los personajes. En mi mente, decía “¡Bien! ¡Eso te pasa por molestarlos!” Mi etapa de misantropía ya culminó, a pesar de que la humanidad le siga haciendo daño a los animales. Tanto que, por su culpa y por cambios climáticos, acabó con más de 40 especies. Entre ellos, el más reciente del 2011: el rinoceronte negro de África Occidental.

Cuando pienso en esto me da mucha tristeza. Me da ganas hasta de ver de nuevo esas películas para satisfacer mis ganas de asesinar, aunque jamás lo haré porque no creo en la venganza. Colegas piensan lo contrario, pero ignoran algo: la violencia genera más violencia. También aplica a esos filmes que muestran una imagen exagerada y superficial hasta tal punto de causar una zoofobia subliminal.

El mundo animal es salvaje. A veces creo que es un tanto injusto, pero debemos respetarlo y no interferir de ningún modo. Malinterpretarlo por medio del cine puede considerarse una alteración del ciclo natural. No les deseo mal a quienes lo hacen, pues no se logra nada actuando con violencia. ¡Creo en la humanidad! Solo necesita un cambio de mentalidad. Las siguientes generaciones no serán las mismas que la mía, mucho menos la de mis padres. La idea es vivir en equilibrio con a la naturaleza. Así que mi hermanita agradecerá que no la deje ver esas películas. ¿De cuáles hablo? De estas:

Tiburón (1975)

Una comunidad playera es amenazada por un tiburón. Todo comienza cuando una chica abandona una fiesta porque quiere darse un chapuzón nocturno. ¿Acaso no sabe que es un riesgo hacerlo? El animal actuó por instinto, al igual que con el niño. Pero los personajes actuaron mal. Lo correcto es desalojar el lugar, y eso no pasó gracias al populista alcalde. Así que lo más racional es volar al escualo en mil pedazos. Si tan solo supieran que la mayoría de los ataques hacia humanos se debe a que nuestros amigos los confunden con focas cuando se trata de buzos. Pero lo que les importa es hacer más secuelas gracias al éxito de la película. ¡Vamos bien!

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Este tiburón ficticio sí es lindo. No te dejes llevar por la imagen como Marlin y Dory. Ellos también son víctimas de las películas.

The Ghost and the Darkness (1996)

El Imperio Británico necesitaba culminar un ferrocarril en Kenia, que en aquel entonces era su colonia (1898). La misión de construir un puente sobre el río Tsavo era necesaria, pero los planes fueron entorpecidos por unos temerosos animales que mataron a unos cuantos obreros. Se trataba de dos hermosos leones que fueron asesinados. Esta historia está basada en hechos reales. Lo que olvidaron los productores de la película es que estos felinos cazaban a los humanos porque una extraña enfermedad azotó a las especies que son habituales en su menú. De hecho, los trabajadores de la construcción que fallecían naturalmente no eran enterrados de forma adecuada. Esto causó que estos lindos gatotes hubiesen accedido fácilmente a esos cuerpos, animándose así a cazar humanos vivos.

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Uno de los leones reales disecado y expuesto en el Museo Field de Historia Natural de Chicago

Anaconda (1997)

Esta es la película más absurda que he visto. Primero, porque no existe una anaconda de aquel tamaño; y segundo, sus efectos especiales te sacan de la realidad, aunque sean de otra época. Además, estas serpientes no matan por placer, como quieren mostrar en la historia.

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Esto es maltrato animal.

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Pájaros (1963)

Un pueblo es atacado por gaviotas. Hombres, mujeres, niños y ancianos. Ninguno escapa de los picos. La película, dirigida por Alfred Hitchcock, está basada en hechos reales. El director leyó la siguiente noticia: “Sobre las tres de la madrugada, una lluvia de pájaros se precipitó sobre los tejados de las casas, despertando a la población que, asustada por la ofensiva de las gaviotas, salió corriendo de sus viviendas y se defendió con improvisadas antorchas de fuego. Por la mañana, los habitantes de la ciudad se encontraron con las calles cubiertas por los cadáveres de los animales. Las aves, que vomitaron pedazos de pescado -su propia comida-, despedían un hedor insoportable y pestilente”. Este suceso ha debido de ser todo un enigma en su época, pero en 2011 una investigación de biólogos marinos de la Universidad de Luisiana determinó que el extraño comportamiento fue por una intoxicación, producto de un tipo de alga venenosa que consumieron las aves.

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Cartel original de la película

Pirañas (1978)

Un doctor experimentó el desarrollo de una extraña raza de pirañas en una base militar abandonada. Aunque el proyecto fracasó, el científico hizo que estos peces pudiesen sobrevivir. Tiempo después, unos adolescentes se bañaron en lo que ellos pensaron que era una piscina, pero era el lugar de los animales de dientes filosos que no dudaron en devorar a los jóvenes. Una muchacha investigó el caso y accidentalmente las liberó hacia una laguna, desatando el pánico en los ríos de la zona. Supongamos que hay coherencia, pero mi pregunta es: ¿por qué deben ser agresivas a tan gran escala? ¿La mutación no pudo alterar su maldad convirtiéndola en pececitos adorables? Es cierto que son malas en la vida real, pero es solo cuestión de ser cuidadosos. Hay que respetarlas sin alterar su entorno. Eso es todo.

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Definitivamente algunos humanos no entienden que si no nos metemos con los animales, ellos no lo harán con nosotros.