¿Los medios de comunicación hicieron su trabajo?

A una anciana le habían negado la pensión por su edad. Resulta que el límite son 110 años, le dijo un empleado de Citibanamex, un importante banco en México. Abrir una cuenta es el reciente requisito para recibir el fondo social del Estado mexicano. Desde hacía tres meses que la mujer no había podido cobrar los 1.200 pesos (US$63) por no contar con una. Por suerte los medios de comunicación de ese país cubrieron el caso, presionaron tanto que la Secretaría de Desarrollo e Integración Social (Sedis), institución de Jalisco, región donde vive María Félix Nava, le entregó en representación de un funcionario un cheque de 3.600 pesos para compensar el inconveniente.

¿Por qué la noticia fue un boom?

La cantidad de dinero no es mucha. Entonces se descartan los grandes números como una de las razones. Es simple. Los abuelos son vistos como uno de los eslabones débiles de la sociedad. Y la debilidad causa lástima, ternura, compasión. Eso fue lo que los medios de comunicación en México percibieron. Un ejemplo es el titular de un portal llamado Debate: “Indignante: Por tener 116 años, le niegan pensión mensual”. Otro, esta vez de El Sol de México: “Por tener 116 años, banco le niega a María Félix su pensión”.

En los más de 20 titulares de la prensa mexicana mencionaron la edad de la señora. Hasta en este artículo se repite la dinámica ¿Por qué lo hicieron? Porque la noticia es lo inusual y especial. Si fuera una mujer de 70 no hubiera sido una novedad. Es cierto que los años de la señora influyeron en la reacción del representante del banco, pero en un país burocrático como México, hay numerosos casos que merecen la cobertura necesaria para llegar a un fin determinado pero no es así.

The Huffington Post México

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¿Cuál es la función de los medios? Informar, entretener y educar pero… ¿Qué gana con mantener a la población informada? ¿Ayudó a María Félix (quien vive de las ventas de dulces en un puesto cerca de su casa) en algo?

Sí y no. Gracias a eso la anciana tuvo su miserable pensión, que al menos la ayuda a sobrevivir en un sistema económico paupérrimo como el de México, donde el sueldo mínimo no está muy lejos al de Venezuela, que ya está bastante mal. Sabiendo esto la prensa de ese país se interesó por el caso de la señora. Vuelvo y repito… ¡No se trata de dinero, se trata de lástima!

También se debe reconocer que la cobertura representa ese realismo mágico de Latinoamérica llamado burocratismo: A una señora de 116 le negaron una pensión porque el límite son 110 años. Una locura, ¿no? Esta historia merece ser incluida en alguna novela.

Sí se debe reconocer que gracias a la prensa, María Félix obtuvo lo que quiso, solo se necesitó una buena dosis de bombardeo mediático para cautivar los corazones de los mexicanos, incluso el de un funcionario de la institución competente, quien no dudó en publicar un video en sus redes sociales para constatar su visita a la casa de la anciana para entregarle un cheque por los tres meses de retraso.

“Les ofrezco una disculpa. Esto nos permite a nosotros atender una situación que es atípica. La verdad es que ha habido una serie de confusiones con respecto al tema del tiempo y los años, la edad… es un asunto totalmente absurdo lo que pasó con usted”, dijo.

Por suerte el cuento tuvo un final feliz, Citibanamex prometió buscar a María Félix Nava para entregarle una tarjeta en la que pueda tener las transferencias de ayuda social de Jalisco. Al fin y al cabo se morirá pronto. Hubiera sido mejor cuestionar la poca cantidad de esa “ayuda social”, pero no, es mejor la lástima.