Una generación que se atrevió a escribir de lo que nadie estaba hablando en los 50s: sexo, drogas y libertad.

Les confesaré que hace cuatro semanas este término me sonaba menos que familiar. Lo escuché mencionar en una pequeña librería que frecuento, y me llamó mucho la atención. Me dediqué a investigar un poco y me enamoré. Así mismo, sin necesidad de adornarlo mucho. Me dije “Tengo que escribir de esto. Salvaré a los que no los conocen, tal como alguien me salvó a mí”.

Puede sonar algo exagerado, lo sé, pero así fue como se sintió. Perdónenme los que ya los conocían antes y que ya llevaban un tiempo de haber sido salvados.

Una de las cosas que solemos ignorar es el cómo pasaron las cosas. Abrimos nuestro libro de historia y leemos sobre tal guerra o sobre una tal revolución, pero no cómo nacen esas cosas. ¿De repente un hombre dijo “Tenemos que hacer una revolución”? No, eso sería raro. Esos grandes acontecimientos se originan con pequeñas ideas, con disconformidades. Y, por supuesto que un tiempo después, otra persona compartiría esas ideas, y luego otra y luego otra. Así, hasta que la multitud ya no puede permanecer callada y explota. Entonces, ocurren los grandes movimientos, revoluciones y cambios.

Bueno, esta puede ser una manera muy coloquial de explicar algo que puede exponer un sociólogo muchísimo mejor, pero así es como fui capaz de concebirlo.

Digo esto porque así nació esta generación; como un grupo de estudiantes de la universidad de Columbia que cabían perfectamente en la mesa de un bar. Sus nombres eran Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, Neal Cassady y Lucien Carr. Era la década de los 40s y, como cosa rara, eran jóvenes que cuestionaban la generación de sus padres: criticaban sus partidos de tenis, su materialismo y su “prudente” forma de vivir.

Jack Kerouac, Lucien Carr y Allen Ginsberg.

Jack Kerouac, Lucien Carr y Allen Ginsberg.

Ellos sembrarían la semilla que daría origen a la contracultura norteamericana y al movimiento hippy. Pero como dije antes, nada ocurre de un día para otro.

Nacidos durante la guerra, vieron a sus amigos morir a través de oraciones en un telegrama. Estos niños se cansaron de ver a todo el mundo actuar como si nada, ignorando lo que sentían y lo que estaba ocurriendo. Tuvieron que enfrentar la depresión de la posguerra y la frialdad de la sociedad en la que vivían.

Fue entonces que decidieron escribir sobre lo que nadie estaba hablando en esa época: de sexo, drogas, y libertad. Más que todo de libertad. Libertad de pensamiento, de deseo, de impulsos y con la curiosidad de vivir todos los terrenos desconocidos de la manera más honesta y auténtica que se les podía ocurrir.

Pusieron de moda una literatura más atrevida y expresiva de la que sus padres pudieron leer antes. Pusieron de moda una literatura que decía la verdad.

Fueron acusados de conducir a los jóvenes a la violencia.

Fueron acusados de conducir a los jóvenes a la violencia.

Primero fue en Nueva York, y luego encontraron su camino a San Francisco, donde conocieron a más futuros escritores. Algunos de ellos fueron Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti y Carl Solomon.

Sin embargo, fue injusto pensar que este movimiento fue protagonizado por puros hombres. Escritoras como Diane di Prima, Elise Cowen y Joan Vollmer también fueron fieles miembros de la Generación Beat. Pero la mayoría tuvo finales trágicos por tomar actitudes poco acordes a lo que se esperaba de una mujer de esa época. Algunas se suicidaron, y otras varias fueron víctimas del famoso electroshock.

Pero su verdadera intención no era nombrarla sino “desnombrarla”. Kerouac fue el primero en emplear el término beat, como una forma de aludir a una generación que estaba beat down; es decir, exhausta. Luego fue utilizado públicamente por John Clellon Holmes en un artículo para el New York Times, titulado This is the Beat Generation.

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Pero esas ideas no se quedaron con ellos. Fue toda una ola de jóvenes que pensaron que era hora de hacer las cosas diferente, de dejar las mentiras y de que los dejaran en paz.

Nació en la literatura y luego encontró su camino en otras artes como la música y el cine. Artistas como Bob Dylan, John Lennon, Kurt Cobain, Jim Morrison y The Rolling Stones compartieron los ideales de unos cuatro muchachos que pasaban sus tardes escuchando jazz y los años recorriendo el país en carretera. Incluso, la New wave francesa del cine escuchó las palabras “diferente” y “honesto”.

Muchos podrían decir que el libro On The Road de Jack Kerouac fue la voz de una generación, y hoy en día muchos me han dicho que les cambió la vida. Un libro que si no has leído, it’s time.

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Pero como suelen ocurrir con los ideales honestos y atrevidos, no se quedó en la literatura, ni en el cine, ni en la música. Viajó un poco más lejos y más profundo. Viajó a la política y se quedó en la mente de mujeres y afroamericanos que veían un futuro mejor para ellos, una vida de libertad y amor libre. También impulsó lo que fue la revolución sexual de la década de los 60s, y abrazó las ganas de los jóvenes de make love and not war.

“Naked Lunch” de William Burroughs es otro de los libros que tienes que leer.

“Naked Lunch” de William Burroughs es otro de los libros que tienes que leer.

Ahora que conocen la Generación Beat, podemos volver un poco al siglo XXI y agradecer todas las percepciones y desacuerdos que unos muchachos compartieron con el mundo a través de sus palabras.

Puedo decir que me enamoré de su forma de ver la vida. Sí, se escucha súper cursi, pero ellos creían que es estúpido ocultar y callar lo que realmente quieres decir y hacer. Encontraron la belleza en la verdad y aceptaron la naturaleza tal como es. Y con naturaleza, no me refiero a unas plantas o a unos cuantos árboles; me refiero a la enormidad y a la honestidad que representa, que logra consumirte hasta tal punto que sabes que puedes encontrarte a ti mismo si te dejas llevar y dejas de pensar en lo que los demás piensan de ti.

Todo lo que te acabo de decir lo puedes encontrar fácilmente en publicaciones de autoayuda en Instagram o en Facebook, o hasta de la mejor amiga que siempre te cuida cuando te emborrachas. Pero antes de todo eso, primero lo compartieron estos escritores.

Es el impulso de quitarte todo lo que no te haga sentir pleno y poder desnudar tu mente y tu alma, pues ahí te encontrarás a ti mismo: a alguien que de verdad te caiga bien.

Eso es lo que nos queda de la Generación Beat.

Regalo