Pero, ¿en serio vas a dejar de hacerlo? Coca-cola sabe que no.

Gracias a un estudio llevado a cabo por investigadores estadounidenses se estableció que el consumo de bebidas azucaradas acelera como loco el proceso de envejecimiento cerebral, dándole la bienvenida a la enfermedad del papá de Homero Simpson, Alzheimer.

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En el estudio publicado por Alzheimer’s & Dementia se revela que mientras más bebidas azucaradas tomes, más se reduce el volumen cerebral y disminuyen la capacidad de la memoria.

Este descubrimiento se realizó con la ayuda de más de 4 mil personas mayores de 30 años, quienes aceptaron a responder preguntas sobre la frecuencia con la que consumen algunos alimentos, siendo las bebidas como refrescos y sodas una forma indirecta de medir la cantidad de azúcar en la dieta. Así que se ofrecieron a ser observados a través de imágenes de resonancia magnética para ver con más detalle el efecto de dichos alimentos en su cerebro; también se sometieron a pruebas psicológicas para medir sus capacidades de memorias.

Pobres personas que se tuvieron que aguantar tantas pruebas por algo que han dicho las abuelas durante toda nuestra infancia. Claro que estas bebidas van a hacer daño. Sus componentes químicos son tan corrosivos que bien podrían ser utilizados para lavar baños. Y, ¿alguna vez nos impidió comprar Coca-cola? Creo que no.

soda

Sin embargo, la ciencia nunca se rinde, y siempre intenta convencernos de mantener una vida sana. El estudio tuvo la conclusión de que una persona que toma moderadamente bebidas muy dulces sufrió un envejecimiento cerebral equivalente a 1,6 años, y la disminución de su capacidad de memoria se pareció a unos 5,8 años de envejecimiento

Por otro lado, los que toman refrescos y bebidas azucaradas como locos durante el día sufrieron unos dos años de envejecimiento cerebral y una disminución de la capacidad de memoria similar a 11 años de envejecimiento.

Fíjense que utilizo mucho la palabra envejecimiento porque parecer ser una de las pocas palabras del vocabulario castellano capaces de erizar la piel de la mayor parte de los mortales. Nadie quiere pensar en que hay un final cerca, y mucho menos los jóvenes; pero si lo seguimos ignorando, las consecuencias se acercarán cada vez más a nosotros.

Todo en exceso es malo, y aunque ciertos hábitos como fumar y beber alcohol fueron subestimados hace 40 años, ya se sabe lo dañino que puede ser el consumo excesivo de prácticamente cualquier cosa.

Las bebidas como el refresco “son calorías vacías que contribuyen al aumento de peso y a las enfermedades metabólicas”, como indica Matthew P. Pase, el autor principal del estudio e investigador sénior de la Universidad de Boston.

Así que ya sabes, cuando estés en un McDonald’s, pide té. Pero no mucho, porque el consumo excesivo de té puede contribuir al incremento de las manchas en tus dientes. Gracias, ciencia, por dejarnos paranoicos.

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