#PálidaBrou: Malos Roommates - Komienza | Vive tu vida al máximo
Ser inmigrante no es fácil.

Irse a otro país puede ser difícil. Sobre todo por el tema económico. Alquilar un apartamento de una habitación afuera es prácticamente imposible para la mayoría de las personas, y no necesariamente solo para los venezolanos. Por lo tanto, es lógico que buscando sobrevivir en el exterior, reducir los gastos de vivienda sea algo sumamente importante. Aquí es cuando aparece la figura del Roommate: una persona conocida, amiga o un completo extraño con el que compartirás el apartamento y los gastos del mismo.

Esto puede que suene muy bien. El problema es que la convivencia no es un asunto fácil. Ya de por sí, cuando una pareja se casa y empieza a vivir juntos, aparecen muchas tensiones producto de compartir el espacio. Imaginate cuando es un completo extraño con el que lo tienes que hacer, y para colmo este resulta ser de lo más desagradable.

Lourdes, 27: “Fui a estudiar un tiempo a España. Entre una amiga y yo alquilamos un “piso” (así le dicen allá a los apartamentos). Todo iba muy bien, hasta que la novia de mi hermano me llamó un día y me dijo que su hermana necesitaba donde quedarse un mes en Madrid, y que mi mamá le había puesto a la orden mi apartamento. Cuando escuche eso, pegué el grito interiormente, ya que esa chama es de lo peor. Desde el momento que llegó, fue problemática. Tenía que compartir habitación con mi amiga, y estaba exigiendo muchísimas cosas. Cabe acotar que no estaba pagando nada. Además de eso, se la pasaba dejando cabellos en la ducha, y no hablo de dos o tres, me refiero a pequeños hamsters en la rejilla, y claro, esperaba que fuéramos nosotras las que lo recogiéramos. Un día entré al baño y encontré en el inodoro una montaña de papeles sanitarios usados, a los que ella dijo que no iba a bajar porque “eran solos mocos.”

“El colmo fue cuando hicimos una reunión para una amiga que estaba por dar a luz, y su mamá había venido desde Venezuela para estar con ella. Y bueno, nuestra famosa amiga decidió llegar y entrar a la sala sin saludar a nadie, y se sentó con sus audífonos a jugar World of Warcraft con su novio, el “churri”. Esto fue el colmo, ya que gritaba y maldecía cada vez que algo malo le pasaba en el juego, y hablaba con su novio de todos los mocos que le salían mientras jugaban.”

Emilio, 26: “Recien llegando a España, y como todos en la búsqueda de economizar en relación a la vivienda, estuve buscando por un tiempo un lugar donde quedarme. Fuí a una que otra “entrevista” para ver el apartamento y los costos de alquiler. Finalmente, me decidí por uno que me quedaba cerca del trabajo, y que no era tan costoso para ser Barcelona. Todo iba muy bien, hasta que el sujeto dueño del piso, empezó a verme con mala cara. Un día me dijo que se le habían perdido 500 euros, y me acusó de haberlos robado. Obviamente lo negué, pero él insistió y después me dijo que no era la primera vez. Yo solo tenía tres días ahí. Al final, el tipo me corrió a las 10:00 pm, lo cual acepté porque me pareció que estaba enfermo de la cabeza y me podía asesinar. Terminé durmiendo en una plaza esa noche.”


Francisco, 27: ”Desesperado por encontrar un lugar donde quedarme, acepte pagar por unos días una “habitación” muy al estilo Harry Potter. Me refiero a que era algo tipo a donde él se quedaba en casa de sus tíos: un hueco debajo de unas escaleras. Al principio, no me importó mucho, porque trabajaba todo el día como buen inmigrante sin papeles. Llegaba reventado en la noche, y solo quería dormir. El problema es que a los que les alquile esa habitación eran unos bolivianos muy desubicados a los que les daba por hacer todas las noches una reunión en la sala de su casa. Por más que me encerrara en el cuarto, era imposible escuchar sus gritos y risas a todo volumen. Imaginen a tres Evos Morales rascados gritando a todo pulmón. Además de ello, la música la tenía a todo volumen, y no era música normal. En fin, casi colapsé mentalmente, ya que entre el cansancio por trabajar y esos tipos, solo dormí 30 minutos en tres días.”