Por qué no quiero ser mamá - Komienza | Vive tu vida al máximo
Monólogo de una treintañera.

Me encantan los niños pero no quiero parir ninguno. ¡No! Ya estoy cansada de que me pregunten cuándo seré mamá. “La mujer nació para eso”, me grita mi mamá cuando me quejo como en estos momentos. La verdad, respeto a quienes eligen ser mamá sin presiones de nadie; en casos contrarios, me molesta; por ejemplo, el de hace unas semanas, pues hablaba con una señora cuando esperábamos el vagón del metro -a una se le ocurre hablar en unos sitios peculiares, digo “peculiares” para no decir una grosería-. Ella dijo su nombre, contó su historia en varios segundos. Se dedica a sus hijos y sus maridos, tomó el metro para comprar algo a su familia, y mencionó su itinerario una vez más mientras alzaba su envejecido dedo índice derecho. No quería a “su hombre”, pero ya está vieja para estar buscando otro. Además, él la mantiene, ella sólo se encarga de la crianza. Le gusta hacerlo aunque a veces se deja dominar por la depresión y frustración, pero estos bandidos son vencidos al ver las sonrisas de sus pequeños angelitos. La señora era cursi y novelera, me imaginé ser como ella… me sentí incómoda. Es fácil llamarme feminazi o imitadora de Frida Kahlo -como dijo un tonto ahí- por no estar de acuerdo con vivir una vida poco atractiva y bastante asfixiante. Definitivamente, no quiero eso en mi vida.

¿Por qué?

Los niños son lindos cuando ríen o repiten las cosas que la gente hace. Eso no es todo el tiempo, cuando se les mete “el Chucky”, se los devuelvo a los brazos de mis amigas y primas. No tolero el berrinche, el llanto ni el grito proveniente de una diminuta boca que nubla mi tranquilidad. Es ahí cuando digo: “No tengas uno”. ¿Te imaginas esta tormenta? Además, su curiosidad los arriesga en cualquier sitio. Mis ojos deben desvelarse literalmente por cada movimiento del bebé. ¡Es demasiado inquieto! Yo soy despistada, no me veo vigilando 24 horas a alguien, ni conmigo soy precavida. Sé que si tengo un hijo, seré sobreprotectora, por eso no quiero ser mamá: para no olvidarme de mí.

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El mundo es enorme, es habitado por muchas personas que podrían aportar algo a mi crecimiento profesional y personal. Debo olvidarme de todo eso si soy mamá. Es un trabajo full time. No es posible lidiar con dos cosas. O trabajas para la casa o para el jefe, no para ambos. ¿Por qué inventar el mito de las grandes cosas hechas al mismo tiempo? ¡Eso es mentira! Contratar una niñera no es la mejor opción. ¿Ves? Esas frases de mamá me asustan. Por eso no quiero ser mamá, para no explotarme.

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Viajar es una de las experiencias más gratificantes para un ser humano, es mentira que podré hacerlo con alguien encima todo el tiempo. Ellos necesitan ser atendidos… que si la comida, que si asearlos, vestirlos, cargalos. ¡Todo! Sin ti, son nada. Por eso no quiero ser mamá: para recorrer muchos lugares.

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Los niños lloran por todo. Las familias no entienden que hay lugares no aptos para ellos. Por ejemplo, a mí me encantan los restaurantes. Si tuviera un niño o niña, ellos estuvieran sentados en la mesa y tal vez no quisieran comer, llorarían, y así... Por eso no quiero ser mamá: para no ser una molestia en sitios públicos.

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Usar condón no cuesta nada. Ser mamá es una gran responsabilidad que quita y absorbe tiempo. La vida es una sola, quiero vivirla así, sin ataduras. Para ser feliz.