y no necesariamente fastidiará menos

Cuando tenía 11 años me regalaron mi primer Game Boy, y digamos que para ese entonces era uno de los objetos tecnológicos más “inteligentes” que podrías tener. Jugarlo te daba horas y horas de sana diversión, mientras que no descuidaras tus estudios y deberes. Se convirtió en un amigo inseparable para los niños, y en un aliado para los padres a la hora de lograr que sus hijos se comportaran mejor en público, ya que sólo necesitaban que se quedarán inmersos en el juego y su concentración estuviese al 100% ahí, en lugar de drenar su energía corriendo, saltando y compartiendo con amigos (como sería lo normal).

El problema es que los padres se valen de cualquier medio para que sus hijos se entretengan y ellos puedan gozar algo de paz. Ser padre nunca ha sido una tarea fácil, pero no es razón para convertir a tus hijos en máquinas que estén todo el día pegados a un celular o a la pantalla de un tv.

Muy pequeños para tener un smartphone

De hecho, en un nuevo estudio aplicado a casi 900 niños entre 6 meses y 2 años de edad, investigadores encontraron que los que pasaban más tiempo usando dispositivos portátiles tenían más probabilidades de tener demoras en el habla, en comparación con los que no los usaban. Por cada 30 minutos frente a la pantalla, hubo un aumento del 49% de riesgo de retraso expresivo en el habla. La investigación, dirigida por pediatras del Hospital for Sick Children, fue presentada en la reunión anual de las Sociedades Académicas Pediátricas.

La Dra. Jenny Radesky, profesora asistente de pediatría conductual de desarrollo en la Universidad de Michigan, comenta: "Lo que estos resultados muestran es que si los padres están tratando de abordar el desarrollo del lenguaje de sus hijos con aplicaciones educativas, probablemente no está trabajando en una escala de población."

Incluso si los padres están exponiendo a sus bebés a dispositivos portátiles con contenido educativo, ese tiempo de la pantalla podría no estar ayudando a su desarrollo. Radesky también señala que la cantidad de tiempo que los niños jóvenes pueden obtener en la pantalla puede reflejar factores sociales, culturales y económicos que podrían tener más que ver con lo que sienten los padres estresados, o lo consistente que es el cuidado para el niño. Se necesitan más estudios para ver cómo estas cosas pueden afectar su desarrollo, incluyendo el lenguaje expresivo.

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Aprovecha cada momento. Ellos lo valen


Como todo es cuestión de equilibrio, no quiere decir que los padres que se valen de la tecnología para criar a sus hijos estén haciendo algo malo. Simplemente deben regular el tiempo al que sus hijos se exponen, sin importar que lloren (que es muy probable que pase) cuando les quiten de sus manos la tablet o smartphone. Es necesario volver a las viejas costumbres que no tienen nada de malo, y salir a jugar y compartir con ellos. Al final, es esa interacción personal la que ayudará a tu hijo a desarrollarse como individuo correctamente. Además, soy firme creyente que a los hijos (aunque aún no tengo) hay que disfrutarlos lo más que se puedan, ya que es triste cuando te das cuenta que pasó el tiempo, crecieron y te perdiste muchos momentos con ellos, simplemente por darle más importancia a otras cosas.