reasons_why

Que Netflix haya cancelado Sense8, por doloroso que sea, tiene sentido. ¿Sabes cuánto costaba hacer un sólo episodio (Hint: menos que uno de GoT)? Pero que le haya dado una segunda temporada a 13 Reasons Why es lo más incoherente que han hecho.

Ok, primero Sense8. Por si no lo sabías es una serie hecha por las hermanas Wachowski (aka los que antes eran hermanos e hicieron The Matrix) junto con Michael Straczynski (aka el tipo que hizo Babylon 5 y escribió Thor). Aunque la trama principal se enfoca en 8 personajes que adquieren poderes para comunicarse mentalmente entre ellos, la serie también buscaba hablar sobre diversidad sexual y de género, identidad y religión.

Es bastante triste perder una serie con una representación variada y bien desarrollada de la comunidad LGBTI, y que además revolucionara el género. Nos guste o no, desde que Fringe se acabó, las series más exitosas de ciencia ficción han sido sólo sobre aliens y viajes interespaciales. Otro plus es que la serie fue concebida para durar 5 temporadas desde el principio, lo cual puede parecer “cualquier vaina” pero a nivel de storytelling significa que los escritores sabían exactamente a dónde iban y tenían menos chance de crear plot holes.

Sense8

¿Qué pasó entonces? Según Ted Sarandos, jefe de Contenidos para Netflix, los costos de producción no podían ser justificados por la mínima audiencia que tenía. Vamos por partes: un sólo episodio costaba $9 millones, no sólo en efectos sino por rodajes en locaciones remotas (Las Wachowski insistieron en filmar en Mumbai, Seúl, y Ciudad de México, por ejemplo). En contraste, un episodio de Games of Thrones cuesta $6 millones. Ahora, ¿era muy baja la audiencia? Tenemos que confiar en la palabra de Netlfix. La compañía no ha publicado sus números NUNCA. No sabemos quién ve, dónde ve, ni los hábitos de consumo de quiénes ven porque Netflix nunca ha querido dar las cifras. Eso no es sólo de Sense8, by the way. Son así con todo su contenido.

Desde un punto de vista netamente comercial, tenía sentido cancelar Sense8 a nivel de negocio. Netflix no vive de shows de culto, pero sí vive de tu odio. Por eso 13 Reasons Why sigue viviendo y la segunda temporada estará lista pronto.

Obviamente, sin tener las cifras oficiales, lo que estoy haciendo es un ejercicio de especulación total. Pero vamos a verlo así: el Twitter de Sense8 existe desde Noviembre 2014 y tiene un poco más de la mitad de los seguidores que tiene 13 Reasons Why desde que se creó la cuenta en Mayo 2017. Aún cuando no todos esos seguidores estén viendo la serie, están creando impresiones (eso es jerga de marketing para decir que están haciendo retweets, comentando, y recomendando) lo cual es básicamente publicidad gratis para la serie sin que Netflix haya tenido que extender demasiado el presupuesto para marketing. De hecho, nada más durante la primera semana que estuvo al aire, 13 Reasons Why rompió records al ser la serie de Netflix de la que más se habló en Twitter ever.

La pregunta que tal vez no le importó a Netflix es: “¿Vale la pena renovar una serie sobre un montón de adolescentes insufribles?” [Spoilers ahead. Fuiste advertido]

Primero que nada, hay que entender que Netflix no hace nada por error. Todo lo que producen sale de un laboratorio. El éxito de House of Cards, Orange is the New Black y Stranger Things no fue casualidad. Todo, cada detalle, cada idea, estaba respaldada por big data y data mining. 13 Reasons Why no es la excepción, aunque la premisa es tan sencilla que hace ver a Dora La Exploradora como Cien Años de Soledad. Una quinceañera, Hannah, se suicida y deja unos casettes (because nostalgia) explicando que un montón de gente le hacía bullying (because tema popular estos días), sufrió agresiones sexuales (because siempre deberíamos hablar de eso) que escalaron hasta ser violada por un atleta del equipo de fútbol (because tenían que lanzar una indirecta a los casos de violación en Steubenville y Stanford), y además dejó a un no-novio enamorado para tomar venganza después de su muerte (because love).

La serie está basada en un bestseller de hace 10 años, pero no me sorprendería que en el futuro dijeran que todos esos puntos y detalles fueron escogidos después de revisar cuáles fueron las noticias más buscadas en el 2016 por Social Justice Warriors.

La cosa es que nadie en la serie tiene un desarrollo ni remotamente serio. Hannah no tiene ninguna clase de mecanismo de defensa. Es como un boceto de lo que alguien se imagina que es una víctima. Es más un estereotipo vacío que un personaje, lo cual hace un poco difícil darle mérito a las conversaciones que intenta poner sobre la mesa. Además, ¿de verdad pueden hacer algo con la segunda temporada que no la haga parecer una novela de abuela?

La primera temporada termina con Clay, el no-novio de Hannah, pasándole las cintas al -peor- consejero de la escuela, cerrando el ciclo y cumpliendo con el deseo final de Hannah. Ahí, en cuanto a historia, entramos en un Lose-Lose situation en cuanto a qué tan entretenido puede ser ver una continuación de esta historia: Por un lado, cualquier adulto responsable entregaría las cintas a autoridades, aceptaría las consecuencias y tendríamos la temporada más corta de cualquier serie. Por otro, todos los personajes de esta serie apestan (excepto el novio nulo de Tony), y Netflix querrá que suframos durante 13 capítulos más preguntándonos porqué todos son tan imbéciles.